sábado, 17 de diciembre de 2011

Dios no es bueno, Hitchens lo fue

Posteado por Eduardo Quintana

Eran las primeras horas del viernes 16, faltaban dos semanas para que acabara el 2011, comenzaba a leer las noticias del mundo y las locales. Pero no fue en los grandes medios de comunicación donde me dieron una estocada. Twitter me avisaba de la muerte de un gran filósofo y escritor de nuestra era: Hitchens había muerto en Texas.

El mundo se paralizó, perdía a una gran celebridad, a un intelectual polemista, que defendía sus posturas con una riqueza cultural envidiable. Fue en el mismo diciembre que se llevó a John Lennon o a Carl Sagan.

Christopher Hitchens era un inglés-estadounidense ateo, columnista y defensor del librepensamiento. Un cáncer de esófago, sumado a una neunomía acabarían con él un 15 de diciembre de 2011, a los 62 años de edad (misma edad con la que murió Sagan). Y a decir del astrónomo, Hitchens pasa ahora a formar parte nuevamente de "el polvo de estrellas" de las que alguna vez vinimos todos.

Estudió filosofía, ciencias políticas y economía en Oxford. Trabajó en The Nation, criticando a los presidentes Ronald Reagan y George Bush padre, así como a la primera guerra del Golfo, se despidió en 2003 por diferencias de opinión con la dirección de la revista.

Otros que pasaron por sus filas puntiagudas de su escritura fueron el ex secretario de Estado estadounidense, Henry Kissinger y la líder religiosa albano-india Madre Teresa de Calcuta.

Militante político, corresponsal de guerra y activista ateo. Varias son las categorías en las que podemos poner a este personaje de nuestra época.

Además de todo lo que escribió en diversos medios, Hitchens publicó: El juicio a Henry Kissinger, La victoria de Orwell, Cartas a un joven disidente, Dios no es bueno, Dios no existe, Amor, pobreza y guerra y Hitch 22.

¿Qué pensaba este señor? Pues simplemente que cada ser humano tiene la libertad de creer en lo que quiera, siempre y cuando no se limiten los derechos de terceros a causa de la implementación o imposición de una creencia, especialmente del "mundo sobrenatural".

Férreo crítico del islam, posterior a los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001, decía: "El islam no solo empezó condenando a los escépticos al fuego eterno, sino que todavía se arroga el derecho a hacerlo en casi todos sus dominios y aún predica que dichos dominios pueden y deben ensancharse mediante la guerra. Jamás, en ninguna época, ha habido un intento de poner en cuestión o siquiera investigar las afirmaciones del Islam que no haya sido recibido con la máxima dureza y rauda represión", del libro Dios no es bueno.

Para que vean que no todos los ateos pensamos igual, Hitchens se oponía al aborto, no así a los métodos anticonceptivos. Afirmaba que un nonato no es un apéndice o un tumor que deba ser extirpado.

El ataque frontal a la religión se daba por el simple hecho de que la misma, a pesar de ser una experiencia personal, se inmiscuye en la vida de los demás, limitando toda posibilidad de elección y de vida natural terrenal. "La religión es una creación del ser humano. Ni siquiera los seres humanos que la crearon pueden ponerse de acuerdo acerca de lo que dijeron o hicieron en realidad sus profetas, redentores o gurúes", en Dios no es bueno.

Se le había detectado cáncer de esófago en el 2010, a partir de allí, diversos líderes religiosos "profetizaban" que se venía el fin de una era con el silencio de Hitchens. Otros más "esperanzados", como cualquier creyente cerrado, aseguraban que el escritor por fin se convertiría al cristianismo y dejaría de divulgar el ateísmo. Y no fue así, a pesar de los pronósticos, Hitchens continuó escribiendo y combatiendo el dogmatismo y el sometimiento religiosos.

Y hasta sus últimos días contemplaba la vida, su existencia, de manera transgresora, polémica, con altura intelectual sin llegar a la soberbia.

Hitchens se fue, pero sus obras encienden esa mecha de esperanza que a veces falta. Sus palabras representan una vela en la oscuridad a la que quiere someternos la religión.
Y como ateo, no puedo decir Que En Paz Descanse, porque después de la muerte, no se tiene certeza de algo más. Así que, como uno de sus humildes seguidores alrededor del mundo, puedo decir que Hitchens, y no dios, ¡fue el bueno de esta historia!

(vía archivo.abc.com.py)

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