domingo, 18 de diciembre de 2011

Muere Hitchens, polémico autor que se definió como ateo y antiabortista

Amigo de Martin Amis y Salman Rushdie, apoyó la Guerra de Irak y calificó de criminal a Henry Kissinger

I. ESTEBAN

Quienes le conocieron aseguran que era igual de brillante en las páginas de los periódicos y las revistas que en el bar, los dos sitios en los que pasó su vida. En los países de lengua inglesa se le considera el más afilado polemista del periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, además de un tenaz cultivador de sus filias y fobias. Christopher Hitchens, británico asentado en Estados Unidos, murió el jueves a los 62 años de un cáncer de esófago.

Mitad judío y mitad protestante, alcanzó su mayor resonancia en España por sus últimos libros en los que proclamaba su ateísmo, como 'Dios no es bueno' y 'Dios no existe'. Pero antes de este posicionamiento tuvo otros no menos polémicos. Troskista en su juventud, contrario al aborto, apoyó la Guerra de las Malvinas porque el Reino Unido luchaba contra una dictadura, un argumento similar al que usó para defender la Guerra de Irak. En 'Juicio a Kissinger', consideró a este político un criminal por organizar las matanzas de Vietnam. Y tampoco tuvo muy buena opinión de la Madre Teresa, a la que identificó con el catolicismo más reaccionario.

Nacido en Portsmouth, Hitchens creció en una familia modesta que creía firmemente en la educación. Tanto, que su madre luchó hasta meterle en una carísima escuela privada. Estudió Filosofía, Ciencias Políticas y Economía en Oxford. Como periodista dio sus primeros pasos en 'The New Statesman', donde coincidió con unos escritores que se convirtieron en sus grandes amigos y que revolucionarían la literatura inglesa, Martin Amis, Ian McEwan y Salman Rushdie.

Precisamente el autor de 'Versos satánicos' dijo ayer: «Adiós mi querido amigo. Una gran voz se ha quedado en silencio. Un gran corazón se ha parado». Fue Hitchens uno de los que le apoyó sin fisuras cuando Jomeini le amenazó con la 'fatwa'.

Autor de 'Cartas a un joven disidente' y de 'Hitch-22', su reciente autobiografía, el polemista no se privó ni del gin-tonic ni de los cigarrillos. «Me gustaría sufrir por una buena causa en vez de ser solo un paciente en grave peligro de muerte», declaró cuando sintió las últimas punzadas del cáncer.

(vía elcorreo.com)

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