viernes, 13 de enero de 2012

El Supremo de EE.UU. ampara que las iglesias despidan empleados por razones religiosas

El Alto Tribunal considera que por encima de las normas sobre discriminación laboral está el interés de los grupos religiosos en escoger quién predica sus creencias, enseña su fe y lleva a cabo su misión

El Supremo de EE.UU. ampara que las iglesias despidan empleados por razones religiosas

Iglesia improvisada dentro de una comunidad «homeless» en Lakewood, Nueva Jersey

En la sentencia más importante sobre libertad religiosa en décadas, el Tribunal Supremo de Estados Unidos se ha pronunciado a favor de que las organizaciones religiosas puedan despedir empleados por motivos de coherencia de vida, ortodoxia en su labor de enseñanza o comportamiento. La sentencia, decidida por unanimidad, establece una excepción en la aplicación de la ley que prohíbe la discriminación en el mundo laboral. El Supremo considera que por encima de normas sobre discriminación laboral está la primera enmienda a la Constitución, que garantiza la libertad religiosa.

«El interés de la sociedad en la ejecución de estatutos contra la discriminación en el empleo es indudablemente importante, pero también lo es el interés de los grupos religiosos en escoger quién predica sus creencias, enseña su fe y lleva a cabo su misión», según la consideración por escrito del presidente del Supremo, John Roberts. Añade que cuando ambos principios entran en colisión, «para nosotros la primera enmienda es la que decanta la balanza».

Sin acudir a los tribunales

La «excepción ministerial» que establece la sentencia no determina con claridad qué tipo de funciones cubre, si bien parece aportar una interpretación amplia dado el caso sobre el que se pronuncia. El Supremo da la razón a la Iglesia Luterana Evangélica Hosanna-Tabor en el despido de una profesora en su escuela en el estado de Michigan. La maestra, Cheryl Perich, se encontró con que tras una baja por enfermedad su puesto había sido cubierto por otra persona. Perich, que daba allí clases por ser miembro de esa confesión y además de religión impartía otras materias, fue entonces a los tribunales, en lugar de buscar un acuerdo interno. La iglesia la acusó de «insubordinación y comportamiento problemático», ya que violaba uno de los principios de la confesión, que establece que las disputas en su seno deben resolverse sin acudir a los tribunales.

La mujer fue apoyada en el proceso por la Comisión de Oportunidades y por la Administración Obama, pero el Supremo ha decidido dejar que sean las iglesias las que establezcan quiénes son sus maestros, líderes y ministros.

(vía abc.es)

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