jueves, 15 de marzo de 2012

El descenso de los alumnos de religión alarma a los obispos

Alarma en la Iglesia. Desde la Conferencia Episcopal (CEE) se advierte de un nuevo descenso de los que cursan la asignatura optativa de religión y moral católicas desde infantil hasta bachillerato. En comparación con el año anterior, los matriculados en esta clase han disminuido un 0,8%, dato que debe alertar "a todos los responsables de la educación de la juventud", señalan los obispos en una nota de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis.

El estudio se basa en los datos proporcionados por 61 diócesis (88,4% de todas ellas): 3.888.530 inscritos en religión católica de un alumnado total de 5.539.532.

Si se extrapolan los datos al total de las diócesis, la CEE deduce que en la actualidad reciben clase de religión católica en enseñanzas no universitarias 4.696.247 alumnos. Por etapas educativas, el mayor nivel de matriculaciones corresponde a primaria (77,2%), seguida por infantil (72,4%), ESO (65,4%) y bachillerato (43,4%).

Además, si tenemos en cuenta el tipo de centro, se envidencia una disparidad en las cifras. El 99,5% cursa religión en los centros de ideario católico; el 69,6%, en los privados no religiosos, y el 61,5%, en la escuela pública.

La religión, en picado

Los centros de titularidad pública tienen las tasas más bajas de matriculación en religión
Los centros de titularidad pública tienen las tasas más bajas de matriculación en religión por etapas educativas: 70,1% en primaria, 65,4% en infantil, 55,8 por ciento en ESO y 21,1% en bachillerato. La matriculación en las clases de religión viene experimentando un descenso progresivo en los últimos años, especialmente en la educación pública.

El curso pasado, según datos de la CEE, bajó de media 1,1 puntos en el conjunto de todo el alumnado no universitario, para pasar del 72,1 al 71% de alumnos inscritos.

Ante estas cifras, los obispos han hablado de trabas administrativas y de impedimentos a la hora de impartir las clases para justificar las cifras. "Todos hemos de trabajar -dicen los obispos- para que los niños y adolescentes no se vean privados de los conocimientos necesarios para su formación religiosa". Un discurso que no es nuevo teniendo en cuenta las tradicionales reivindicaciones y algunas de las consideraciones más radicales manifestadas por parte de la Iglesia.

(vía publico.es)

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