domingo, 6 de mayo de 2012

Los vascos apoyan que el Gobierno regule los derechos de todos los credos

El último estudio de prospección sociológica del Gobierno Vasco dibuja una Euskadi tolerante con la diversidad religiosa, si bien constata, también, que la secularización avanza de manera progresiva y que se afianza la indiferencia en lo que se refiere a la esfera de las creencias. Siete de cada diez personas consultadas se consideran católicas (cinco de ellas no practicantes ), y una de cada cuatro afirma ser atea, agnóstica o no creyente. Un 2% son seguidoras de otras religiones.

Se trata de un estudio monográfico orientado a recoger la percepción de la ciudadanía sobre la diversidad y tolerancia religiosa en el País Vasco, en el contexto de la elaboración del proyecto de ley sobre centros de culto preparado por la Dirección de Derechos Humanos del Departamento de Justicia y Administración Pública. Con respecto a esa iniciativa, no hay un rechazo a que la expresión religiosa se concrete en un derecho regulado por la ley. Seis de cada diez personas entrevistadas afirman que es «bastante» o «muy conveniente» (63%) que el Gobierno Vasco regule la presencia y apertura de centros de culto, mientras que suman un 28% quienes opinan lo contrario.

En el sondeo hay sitio para los matices, algunos muy significativos. El 73% piensa que todas la religiones presentes en Euskadi tienen derecho a instalar sus centros de culto, aunque se encuentra muy dividida la opinión sobre la necesidad de reservar suelo urbano para equipamientos comunitarios de uso religioso: al 38% le parece muy mal o mal, al 33%, ni bien ni mal, y al 23% bien o muy bien.

Asoma, como siempre, un perfil crítico con respecto al islam. Un 11% de los encuestados cree que algunas religiones no tienen derecho a disponer de un centro de culto y la mitad de ese porcentaje se refiere a los seguidores de Mahoma. Este recelo se aprecia también cuando se testa la proximidad. En cuanto a la posibilidad de tener un centro de alguna de las religiones en el vecindario, una mayoría afirma que les molestaría poco o nada. Sin embargo, entre los que generan más rechazo se encuentran los recintos de credo musulmán, que aunque la mayoría asegura que no les molestaría (al 71% poco o nada), son los que reciben el mayor porcentaje de que les molestaría mucho o bastante (23%). Después estarían los de los testigos de Jehová (14%), los evangélicos o protestantes (12%), los ortodoxos (9%) y los católicos (4%). A un 16% no le gustaría tener un vecino musulmán.

Los amigos y la religión

Víctor Urrutia, director del Gabinete de Prospecciones Sociológicas del Gobierno Vasco, cree que se trata de un síntoma «de lo que está pasando», pero asegura que «no tiene el suficiente peso para estar preocupados», pese a los episodios de rechazo a instalar mezquitas en dos barrios de Bilbao y Vitoria. Sí muestra más inquietud con lo que pueda pasar con respecto a los inmigrantes. Casi la mitad de la población cree que el colectivo inmigrante tiene bastantes o muchas facilidades para practicar su religión en Euskadi (48%), pero descolla un 17% que considera que no tienen derecho a construir lugares de culto. Urrutia advierte que la política de recortes puesta en marcha por la crisis económica puede ser «un caldo de cultivo» para que se afiance un discurso antiinmigración.

En ese clima, el sociólogo justifica el proyecto de ley que ha puesto en marcha el Gobierno de Vitoria. «Esta normativa puede facilitar que las pegas o los recelos que existen sean despejadas». Sobre este particular, los ciudadanos actúan de manera «muy constitucional», admitiendo el papel institucional a la hora de la colaboración. Siete de cada diez sostienen que las instituciones públicas deben actuar por igual con todas las religiones y tres de cada diez que deben dar un trato preferente a la Iglesia católica. En el mismo sentido, son casi siete de cada diez los que opinan que las instituciones no tienen que entrar en el ámbito religioso, lo que evidencia un apoyo a la separación entre una esfera y otra.

En cualquier caso, la indiferencia es la tónica general en torno a la diversidad religiosa. La mitad no valora ni bien ni mal la presencia de religiones no católicas en Euskadi y seis de cada diez no creen que sus prácticas pongan en peligro el estilo de vida en el País Vasco, una posición en sintonía con la galopante secularización. Preguntadas las personas entrevistadas por la importancia que otorgan en su vida a sus creencias religiosas, la puntuación media obtenida -de 0 a 10- es de 5, mientras que a la familia le conceden un 9,7 y a los amigos un 8,3.

(vía diariovasco.com)

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