miércoles, 25 de julio de 2012

Veto a la religión en los estadios de Londres

Entre otras controvertidas medidas, el COI ha prohibido que puedan introducirse libros religiosos en las instalaciones olímpicas.

LIBERTAD DIGITAL

El COI ha sacado a relucir su lista de exigencias para los aficiones durante los Juegos Olímpicos, unas estrictas normas que parecen excesivas, algunas incluso cómicas, y que afectan a dispares ámbitos y situaciones.

Sin duda, una de las más destacadas es la que afirma que ningún material impreso o libro de carácter religioso podrá ser introducido en los estadios. Una medida que choca curiosamente con la de Pekín 2008, cuando las autoridades chinas permitieron que todos aquellos que lo desearan pudieran disponer de Biblias, Nuevos Testamentos, etc.

El COI, como siempre, se ha excusado en que pretende aislar el deporte de cualquier conflicto religioso o político, exactamente el mismo motivo por el que no quiso llevar a cabo ningún homenaje a los atletas israelíes asesinados en Munich hace ahora 40 años.

Otra de las prohibiciones a los aficionados será la de portar camisetas con marcas, a no ser que sea alguna de las patrocinadoras, así como con mensajes políticos. Tampoco se podrá introducir comida ni bebida en ninguno de los recintos, salvo que sea para bebés. Obviamente, todo a favor de McDonalds y Coca-Cola, que estarán muy presentes en Londres durante los Juegos.

Otras medidas son más curiosas. Por ejemplo, no permitirán a los aficionados acudir a los eventos con grandes cantidades de monedas, pues éstas podrían ser utilizados como arma arrojadiza. Obviamente, estarán prohibidos los bates, armas de fuego, mástiles de banderas, sprays, cuchillos... así como las famosas vuvuzelas, de moda en el Mundial de Sudáfrica, y que serán prohibidas –junto con pitos, tambores o cuernos- para no molestar al resto de aficionados.

Finalmente, tampoco se podrá acceder al estadio con patines, los lazarillos serán los únicos animales permitidos, y estará prohibido grabar cualquier tipo de imagen con los teléfonos móviles, para que éstos no choquen con los derechos televisivos.

Éstas y otras más componen una serie de medidas que pretenden convertir en muy rígida, quizá demasiado, la actitud de los aficionados que acudan a los Juegos Olímpicos de Londres, supeditando a la que es sin duda una de las partes más importantes de uno de los eventos de mayor magnitud en el mundo.

(vía libertaddigital.com)

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