domingo, 12 de agosto de 2012

La contienda acústica entre las mezquitas de Indonesia irrita a la gente

El mes de ayuno de Ramadán ha desatado en Indonesia una contienda entre las miles de mezquitas que por afán de notoriedad llaman a rezar por sus altavoces a unos vecinos irritados por la molesta demostración de potencia acústica.

Paula Regueira Leal

Yakarta - El mes de ayuno de Ramadán ha desatado en Indonesia una contienda entre las miles de mezquitas que por afán de notoriedad llaman a rezar por sus altavoces a unos vecinos irritados por la molesta demostración de potencia acústica.

Cada templo quiere que sus plegarias se escuchen más alto y fuerte que las que el otro emite por su megafonía y esto ocurre las cinco veces al día en cada rincón, desde el amanecer y hasta entrada la noche.

En lugares como Yakarta, la capital indonesia, en un kilómetro cuadrado pueden haber hasta más de una decena de mezquitas y la sinfonía atronadora y simultánea molesta incluso a los fieles musulmanes.

Amidhan, dirigente del Consejo de Ulemas de Indonesia, el órgano islámico más influyente del país, reconoció, en declaraciones a los medios locales, que "una de las quejas más habituales es que cuando hay dos o tres mezquitas en el mismo barrio, estas se involucran en una guerra de altavoces, tratando de sonar por encima del resto".

Hasta el Gobierno ha tomado cartas y su vicepresidente, Boediono, asegura que "a pesar de que el 'adhan' es la llamada sagrada al rezo para los musulmanes, los sonidos de este aviso que suenan vagamente desde la distancia tienen más eco en el corazón que aquellos que son demasiado altos y cercanos a los oídos".

Las palabras del vicepresidente sorprendieron en este país, donde más del 85 por ciento de sus 240 millones de habitantes son musulmanes a pesar de que, en su constitución, el archipiélago asiático no se decanta oficialmente por ninguna religión.

Indonesia es el país del mundo con mayor número de seguidores del islam y en su territorio están registradas más de 800.000 mezquitas, aproximadamente una por cada 250 fieles.

Desde que en 1978 una directiva estatal aprobó la utilización de altavoces por parte de las mezquitas, la mayoría de estos templos los emplean para llamar al rezo, sermones y recitar el Corán.

Durante el mes sagrado del Ramadán -que esta año empezó el 21 de julio y termina el 19 de agosto- los musulmanes no pueden comer, beber ni mantener relaciones sexuales desde el amanecer hasta el anochecer; las mezquitas están más concurridas y las llamadas al rezo aumentan en duración y en volumen, tanto de día como de noche, e incluso se llegan a retransmitir sermones completos.

"Cualquier vecino, sea de la religión que sea, te dice que con el sonido tan alto de las mezquitas durante la madrugada es imposible conciliar el sueño. Mi hija, por ejemplo, se despertaba cada noche. Al final, mi familia ha decidido adelantar las vacaciones y salir fuera de Yakarta para evitar el Ramadán en la medida de lo posible", dice a Efe Helen Delima, una indonesia de religión cristiana.

El primer rezo del día en Ramadán coincide con el 'sahur', el desayuno antes del amanecer, alrededor de las 4.30 de la mañana en Yakarta, pero los clérigos se afanan en llamar a sus fieles con más de una hora de antelación.

"Mi casa está en la encrucijada entre varias mezquitas y me despiertan cada madrugada, por lo que he terminado usando tapones para los oídos para lograr descansar", se queja Angie Mee, una joven universitaria musulmana de Yakarta.

Los propios líderes religiosos musulmanes también reconocen que esta ruidosa competición entre los imanes de las mezquitas puede causar una mala impresión entre los fieles.

"Estamos preocupados por la posible percepción negativa de las mezquitas. A no ser que se trate de un discurso muy suave, ningún altavoz es necesario, especialmente por la noche", señala Salim Alatas, jefe en Yakarta del grupo radical Frente de Defensores del Islam, una asociación que aboga por la implantación de la ley coránica en el país.

El asunto ha llevado al Consejo Indonesio de Mezquitas a proponer un plan para suavizar los problemas e intentar que los avisos y las plegarias sean "más pacíficos" para los oídos.

El objetivo es evitar que los vetustos equipos de sonido de las mezquitas, que a menudo utilizan megáfonos y amplificadores caseros, pasen a sintonizar emisoras de radio, a la vez que se limita el tiempo de emisión de las llamadas a cinco minutos antes de cada rezo.

No obstante, la mayoría de la población no confía en que alcance para lograr una solución que contente a todos.

"El problema se agudiza cada año, la sociedad indonesia se hace más intolerante y no se respeta el derecho del vecino. De aquí a once meses, los altavoces se oirán todavía más", zanjó Delima. EFE

(vía noticias.lainformacion.com)

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