jueves, 27 de septiembre de 2012

Bad Religion: "La gente escucha la música pero no se preocupa del mensaje"

Jay Bentley, bajista de la banda californiana, analiza el estado de la música punk antes de actuar esta semana en el Festival En Vivo de Rivas Vaciamadrid

 

Marcos DEL RÍO | Publicado el 25/09/2012

El final de verano significa también el final de los festivales que durante varias semanas y en casi todos los puntos de España traen música, diversión y noches eternas de 72 horas a miles de jóvenes y no tan jóvenes. Pero antes de dar carpetazo definitivo a la temporada 2012, el En Vivo Festival de Rivas Vaciamadrid ha querido ofrecer una despedida por la puerta grande. Con un cartel que detrás tiene escrito "aquí cabemos todos", la organización ofrecerá desde el jueves una sucesión de artistas a los que sería difícil ver juntos en cualquier otra ocasión. Como cabezas de cartel, el producto nacional lo servirán los incombustibles Extremoduro y Los Suaves, y las importaciones traen el sello de la heterogeneidad de los brasileños Soulfly y, sobre todo, de los californianos Bad Religion, el mayor símbolo del punk rock desde que lanzaron en 1980 su primer álbum de estudio y una de las más importantes influencias para bandas de rock de todo el mundo, como en muchas ocasiones han reconocido grupos de muy diferentes estilos durante los últimos 32 años.
Trece meses después de pisar suelo español por última vez, y todavía mostrando al mundo su última obra, The Dissent Of Man (2010), la formación liderada por el profesor Greg Graffin ofrecerá un único concierto en Europa este viernes en el Recinto Miguel Ríos de Rivas.

La banda formada en los suburbios de Hollywood hace más de tres décadas por el ahora antropólogo, geólogo, escritor y profesor de la Universidad de Los Ángeles, Greg Graffin; el padrino del punk rock y fundador de Epitaph Records, Brett Gurewitz; y Jay Bentley, inseparable compañero de los dos anteriores; demostrará, como lleva haciendo desde sus comienzos, que se puede luchar contra las injusticias sociales y políticas sin necesidad de lucir una cresta de colores, llevar chupa de cuero y destrozar los amplificadores con sonidos guturales.

Precisamente Bentley, bajista de Bad Religion desde el comienzo de la banda, explica cómo se puede compaginar ser una figura de la resistencia y a la vez llevar chaqueta y corbata. "Sabemos que nuestro trabajo no es lo más importante del mundo. Disfrutamos haciéndolo pero no hay ningún truco. Para escribir letras comprometidas solo hay que levantarse por la mañana, leer el periódico y darse cuenta de lo horrible que puede llegar a ser el mundo. Para componer la música nos miramos los unos a los otros y sabemos qué es Bad Religion. Buscamos la diferencia emocional, pero son cosas simples y pequeñas", explica Bentley, que con 48 años recién cumplidos ha sido parte de Bad Religion desde que sólo contaba 16.

A la hora de explicar el proceso de grabación de su último álbum, un compendio de crítica social, relaciones interpersonales y el siempre presente punto de vista científico de Graffin, Bentley lo simplifica a "hacer un disco en el que las letras tienen la misma importancia que la música. Las ideas sociológicas y científicas de Greg se vuelven a dar la mano con los conflictos más terrenales encarnados en un inusualmente tranquilo Brett". Lo que ha definido a Bad Religion durante toda su carrera, hablando claro.

Brian Baker y Jay Bentley en una actuación reciente de Bad Religion.

¿Qué cosas han cambiado en el punk rock y en la música durante los últimos 30 años y qué cosas nunca cambiarán? Es una pregunta frecuente que se hacen los melómanos, y para la que el bajista de Bad Religion ofrece su punto de vista. "La idea del punk rock es la misma. La forma de darla a conocer ha cambiado. Ahora los canales de comunicación son enormes. Aunque tampoco estoy muy seguro de que se siga haciendo el mismo punk rock que había en 1980, el mensaje sigue ahí. El problema es que se ha estandarizado y no tiene el impacto que debería tener. La gente escucha la música pero no se preocupa del mensaje. Quizás habría que volver un poco a lo que había antes".

Otro hecho que está fuera de toda duda es la influencia de internet y su sobrecarga de información en la música. La duda es: ¿ya no surgen bandas como Bad Religion en la actualidad? ¿Por qué todas parecen productos manufacturados por las discográficas y los medios? Nuevamente, Bentley lo tiene claro. "Esas bandas y esas ideas siguen surgiendo, pero nadie se entera. Tampoco se enteraba nadie cuando nosotros empezamos a tocar en locales abandonados de Hollywood, y no nos preocupaba, no era lo importante. Teníamos un mensaje que contar, y nos daba igual vender discos. Esa es la gran diferencia. La mayoría de grupos que surgen ahora buscan salir en los medios y se promocionan a través de internet, pero casi ninguno tiene nada que contar. Hay algunos que sí tienen un mensaje, como creo que teníamos nosotros, pero los grupos famosos los tapan".

Por otro lado, desde la explosión del punk en las calles de un Londres asediado por la crisis y el desencanto juvenil a finales de los 70, siempre se ha acusado a este movimiento de una irresponsabilidad suprema. Anarquía, autodestrucción. Vive joven y muere rápido. ¿Ha llegado, con la crisis global en la que vivimos, el momento de que estas bandas recojan el testigo y guíen a los cientos de miles de jóvenes (y no tan jóvenes, otra vez) que les escuchan? Para el miembro fundador de Bad Religion, las bandas, los fans y la comunidad punk no tienen por qué llevar esa bandera. "No creo que tengamos la responsabilidad de guiar a la gente. El problema es que muchos piensan que automáticamente tenemos esa obligación, y hay bandas que lo quieren hacer, y me parece bien, pero no creo que debamos ser la respuesta. Que cada uno haga lo que quiera". Después de todo, el punk sigue siendo punk.

Como cada vez que Bad Religion actúa en Europa, Bentley quiere recordar el hecho diferencial de los fans a este lado del charco. "No voy a decir que son los mejores del mundo, porque aunque sea verdad no suena bien. Pero sí que hay algo común a los fans que no tienen el inglés como primera lengua, los españoles entre ellos, y es el enorme interés que tienen por aprender nuestras letras y saber qué contamos; entender de qué hablamos, y por ello en muchas ocasiones son los de fuera los que comprenden de mejor forma nuestro mensaje".

En definitiva, Bad Religion seguirá haciendo lo que mejor sabe hacer. Letras que dan que pensar y abren las mentes aunque no quieren ser la respuesta definitiva; y melodías rápidas, armónicas y potentes. Una cita ineludible para cualquiera que esté comprometido con sí mismo, con todo lo que le rodea y que, sobre todo, quiera pasarlo bien hasta sudar y quedarse afónico.

(vía elcultural.es)

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