jueves, 27 de septiembre de 2012

Críticas al primer ministro irlandés por usar su móvil en una audiencia papal

El primer ministro irlandés, Enda Kenny, recibió hoy críticas por atender su teléfono móvil durante una audiencia papal, en momentos en que las relaciones entre su Gobierno y el Vaticano parecían haber vuelto a la normalidad.

Dublín - El primer ministro irlandés, Enda Kenny, recibió hoy críticas por atender su teléfono móvil durante una audiencia papal, en momentos en que las relaciones entre su Gobierno y el Vaticano parecían haber vuelto a la normalidad.

Las imágenes fueron captadas por el diario italiano "Corriere Della Sera" el pasado sábado durante un encuentro de Benedicto XVI con una representación de los participantes del congreso de la Internacional Demócrata de Centro-Internacional Demócrata Cristiana (IDC), entre ellos varios líderes políticos europeos.

Durante la audiencia, captada en un vídeo por ese periódico, a Kenny se le ve supuestamente leyendo y enviando mensajes de texto con su móvil, lo que ha molestado a parte de la opinión pública irlandesa.

El director del periódico "Irish Catholic", Michael Kelly, calificó hoy el incidente de "raro" y se preguntó si el "Taoiseach" (primer ministro) "intentaba ser grosero" o, simplemente, "no sabe comportarse correctamente".

Cuando el discurso del santo padre concluye y los presentes se levantan para aplaudir, Kenny no aplaude y abandona su silla más lentamente que sus compañeros con el móvil todavía en la mano.

"Creo que su comportamiento es muy extraño, no solo porque el encuentro es con el papa, ya que lo seguiría siendo con cualquier otro. Es el tipo de comportamiento que esperarías de un adolescente", lamentó Kelly.

Las relaciones entre el Gobierno de Dublín y el Vaticano se habían deteriorado desde que Kenny lanzó en julio de 2011 en el Parlamento nacional (Dáil) un ataque sin precedentes contra las más altas instancias de la Iglesia católica.

Entre otras acusaciones, el "Taoiseach" aseguró que el Vaticano ha alentado a los obispos de este país a no denunciar los casos de curas pederastas, al tiempo que advirtió al papa de que la religión "no dirige Irlanda", donde impera la ley civil.

Kenny respondía así a la publicación de un informe sobre abusos cometidos por sacerdotes católicos en la diócesis de Cloyne, en el condado sureño de Cork, en el que se acusaba a sus responsables de obstaculizar la investigaciones de las denuncias y de proteger a sus miembros.

Meses después, el Ejecutivo irlandés anunció el cierre de la embajada en la Santa Sede por motivos económicos, decisión duramente criticada por la Iglesia católica de este país.

(vía Agencia EFE)

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