viernes, 7 de septiembre de 2012

"Guerra de religiones" en la campaña electoral de EEUU

La mayoría de los protestantes cree que los mormones son secta

El candidato mormón M. Romney

El Partido Republicano ha declarado que el presidente Obama no es cristiano por su posición ante el aborto

Dicen que Dios está en todas partes, omnipresente. Y en esta campaña electoral, eso está muy claro, ya que está permeada por la religión.

Desde el mormonismo del candidato republicano Mitt Romney, pasando por el descontento de los cristianos evangélicos ante las posturas no bíblicas del presidente Barack Obama por su apoyo al aborto y el matrimonio homosexual, hasta la protesta de los católicos por las políticas contraceptivas contempladas en su ley de salud, la religión es una constante.

"Los partidos están produciendo una guerra de religiones", dijo a Terra.com Blas Ramírez, obispo evangélico de la red de ministerio Sunshine, en West Palm Beach, Florida.

Para el ministro cristiano, tanto los demócratas como los republicanos sacaron a Dios de la nación. "Que no me vengan con esa hipocresía. Ellos sacaron a Jesucristo. Nunca creyeron en el evangelio", expresó sin tapujos Ramírez.

Sin embargo muchos evangélicos están alineándose con la candidatura de Mitt Romney. Mike Huckabee, ex gobernador de Arkansas, ex ministro bautista y ex candidato presidencial por el Partido Republicano ha sido uno de los que ha declarado que el presidente Barack Obama no es cristiano por su posición ante el aborto y las bodas homosexuales y que los cristianos no deben votar por él.

Hay un tercer tema que pasa por lo religioso-político y es la nación de Israel. En este aspecto Obama, aunque ha manifestado apoyar a este país, también desde el principio ha tratado de acercarse a naciones musulmanas y su comentario no oficial sobre lo que el Primer Ministro Netanyahu le dijo al ex presidente Sarkozy, no fue del agrado de los judíos y cristianos que apoyan a Israel.

El Partido Demócrata había decidido eliminar el nombre de Dios del todo de su plataforma, obedeciendo a la secularidad y liberalidad en temas religiosos que los caracteriza. Pero a última hora, tanto el nombre de Dios como reconocer a Jerusalén como capital de Israel, fue reinstalada en la plataforma demócrata, no sin antes haber abucheos.

El presidente Barack Obama, rodeado de pastores evangélicos

Hasta en el dólar

"Dios está presente en Estados Unidos", indicó el pastor José Salcedo. ‘Porque un partido o un grupo quiera desaparecer a Dios, no quiere decir que El no vaya a influenciar en la mente de las personas", acotó.

Y es que el nombre de Dios está arraigado en los orígenes de lo que hoy se conoce como Estados Unidos. La misma Constitución, que establece la soberanía de Dios, está basada en su marco legal sobre todo en el libro del Éxodo de la Biblia. La mayoría de las enmiendas viene de allí y Dios está en los billetes de dólar y el juramento a la bandera.

Es así que la religión ha jugado un papel importante pues los principios judeo-cristianos son parte de la creación de este país y una de sus principales libertades es la libertad de culto.

Pero mucha agua ha corrido bajo el puente desde esos inicios. Bajo la consigna de la separación entre iglesia y estado se han dado, a lo largo del tiempo, varias batallas que proponen sacar del todo el nombre de Dios de las instancias públicas. Desde la eliminación de la oración en las escuelas en los años 60, la aprobación del aborto desde Roe vs Wade en los 70, hasta las luchas por quitar los 10 mandamientos de las cortes de justicia, el país sigue enfrentado en estos temas.

Una nación religiosa

La mayoría de los estadounidenses practica algún tipo de fe. Entre un 76% y 80% se autodefinen como cristianos, de acuerdo a la encuesta de American Religious Identification (ARIS). De ellos, un 25% son católicos y el 51% otras denominaciones cristianas. Las demás religiones, como judaísmo, hinduismo, budismo o islamismo comprenden un 4% de la población.

Por otro lado, la religión impregna la política estadounidense de diferentes maneras y lugares. Las creencias religiosas difieren dependiendo de la ubicación geográfica. En el sur el 86% reporta, de acuerdo a ese estudio, creer en Dios, mientras en el oeste es 59%. La llamada franja bíblica o bible belt se extiende en los estados del sur y hasta el oeste, en Texas y Oklahoma.

Es en esta zona donde está mayormente el movimiento republicano que se conoce como "Tea Party", que mantiene posturas bíblicas ante temas polémicos como el aborto y las bodas gay. Ellos son pro vida y pro familia tradicional.

Pero Ramírez no tiene buena opinión respecto a esta fracción mayormente blanca y creyente, pero están ferozmente en contra de la reforma inmigratoria (aun en contra de algunos principios bíblicos que indican ayudar al "extranjero").

'No conocen a Dios'

"Los del Tea Party (en realidad) no conocen a Dios, porque no tienen amor al prójimo y piensan que el país es solo de ellos. No conocen su historia porque éste es un país de inmigrantes", dice tajante Blas Ramírez, quien cree que los políticos hacen negocio con los feligreses. "Ni Romney ni Barack Obama representan los intereses de Dios", añade el obispo.

Pero muchas facciones evangélicas se han alineado con Romney, precisamente por los dos temas citados anteriormente.

Por otro lado, para Ramírez y la mayoría de las denominaciones protestantes (o cristianas evangélicas), cree que el mormonismo es una secta, y esto ha provocado no poca polémica durante la campaña.

"Ellos le faltan el respeto a Jesucristo porque lo consideran un simple profeta", acota Blas Ramírez. "Los evangélicos educados y que conocen la historia de la Iglesia desde su fundación, no votarán nunca por un mormón", expresa.

Sin embargo, tanto católicos como cristianos protestantes están inconformes con el presidente, que incluso alguna vez llegó a proclamar en el Medio Oriente que Estados Unidos no era ya más una nación cristiana.

Pero más allá de las acusaciones de muchos de los republicanos de que Obama es musulmán, debido a sus orígenes paternos, en Estados Unidos siempre la religión va a tomar un papel intrínseco en la vida política del país. "Creo que la iglesia debe asumir una voz profética, no una política", finaliza Blas Ramírez.

Dios sigue presente en la vida de este país, y lo estará en los dos meses que restan para las elecciones de noviembre.

(vía RD/Agencias)

Nota de Ateorizar: Nos encantan los reporteros imparciales. Desafortunadamente este no es uno de ellos.

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