lunes, 1 de octubre de 2012

La documentación recogida por la Comisión Cardenalicia no se usará en el juicio

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Ciudad del Vaticano (EFE).- La documentación de los testigos recogida por la Comisión Cardenalicia creada por el papa para investigar el escándalo del robo de documentos reservados al Pontífice no será usada en el juicio que ha comenzado hoy contra el exmayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, decidió el Tribunal.

El tribunal, presidido por Giuseppe della Torre, y los también magistrados Paolo Papanti Pelletier y Venerando Marano, decidió que el informático del Vaticano Claudio Sciarpelletti, acusado de encubrimiento, sea juzgado a parte y a partir de una fecha aún por decidir.

El hecho de que no se use esa documentación, es decir lo declarado por los testigos interrogados por los cardenales, se debe a que la Comisión Cardenalicia fue creada según el Código de Derecho Canónico, mientras que el juicio se desarrolla según el Código Penal del Estado de la Ciudad del Vaticano.

A esta primera sesión -celebrada en la Oficina Judicial, un sala austera, no muy grande, con mesas de maderas oscuras y una veintena de sillas, ubicada en un edificio del pequeño estado cercano al ábside de la Basílica de San Pedro- asistió Gabriele, pero no Sciarpelletti, debido, según su abogado a la tensión acumulada en estos días.

Al final de la misma se decidió que el juicio se reanudará el próximo 2 de octubre y que se espera que en unas cuatro audiencias esté listo para sentencia.

Gabriele, de 46 años, conocido como "Paoletto", está acusado de robo con agravantes.

Su abogada, Cristiana Arru, pidió al comienzo del juicio que fuera incluida esa documentación, lo que fue rechazado por el tribunal tras un hora y veinte minutos de deliberación.

La Comisión Cardenalicia está formada por el español Julián Herranz, de 82 años, expresidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, así como por los purpurados Jozef Tomko, eslovaco, prefecto emérito de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, de 88 años, y Salvatore De Giorgi, exarzobispo de Palermo (Italia), de 82 años.

Desde que estalló el escándalo, conocido como "Vatileak", la Comisión Cardenalicia interrogó a una treintena de personas.

Esta primera audiencia del juicio más mediático de la historia de la Iglesia duró en total dos horas y quince minutos.

Comenzó a las nueve y media de la mañana en punto, tras ser anuncia la entrada del tribunal con una campanita.

Minutos antes llegó Paolo Gabriele, el exmayordomo de Benedicto XVI, que vestía un impecable traje gris, camisa blanca y corbata gris.

Durante toda la sesión se mostró impasible y sólo en un momento al final de la misma se le vio sonreír mientras hablaba con su abogada.

A la sesión fueron llamados un total de 23 testigos, ocho para la parte de Gabriele y cinco para la de Sciaperletti.

Entre los llamados estaba Georg Ganswein, secretario particular del papa, Cristina Cernetti, una de las laicas que forman parte de la llamada "Familia Pontificia", que cuida el apartamento papal y un religioso Carlo María Polvani. Ninguno de los tres acudió.

Asistieron ocho testigos, todos miembros de la Gendarmería Vaticana, entre ellos su titular Domenico Giani.

Tras leerse los datos de Gabriele y de Sciarpelletti, la abogada del exmayordomo pidió que se declarara nulo el procesamiento de su defendido y solicitó que se retirara de la documentación las actas que recogen dos interrogatorios a los que fue sometido "Paoletto" por parte del jefe de la Gendarmeria Vaticana, Domenico Giani, sin la presencia de los abogados de "Paoletto".

También exigió que no se retira lo referente al cheque por valor de 100.000 euros regalado por la Universidad Católica de Murcia (España) al papa Benedicto XVI y que fue localizado según la acusación en el domicilio de "Paoletto".

Según la abogada, no se especifica con claridad donde se encontró el cheque, así como la supuesta pepita de oro regalada por un peruano al papa y la edición ilustrada de la Eneida de Anibal Caro de 1581, también encontradas en posesión de Gabriele.

También pidió que no se tuviese en cuenta las imágenes obtenidas tras colocar una cámara de televisión delante de la casa de Gabriele, en el Vaticano, al considerar que no hubo autorización a ello, y pidió que se le diera el plano del despacho del secretario del papa.

Gabriele está acusado de haber sacado los documentos, que luego filtró a la prensa y se publicaron en el libro "Sua Santita", del despacho del secretario del papa, en el apartamento papal.

El tribunal consideró el caso de la pepita de oro irrelevante, rechazó la entrega del plano del despacho por razones de seguridad, también rechazó declarar nulo el procesamiento de Gabriele y los otros puntos señaló que se debatirán en las próximas sesiones.

El abogado de Claudio Sciarpelletti, Gianluca Benedetti, dijo que su defendido se declaraba inocente y alegó que el técnico informático nunca encubrió al exmayordomo, al contrario, en el momento en el que le fue encontrado un sobre con documentación reservada vaticana reconoció que se la había dado "Paoletto".

(vía lainformacion.com)

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