domingo, 30 de diciembre de 2012

Una crítica al ateísmo materialista y existencialista

Jean-Paul Sartre

En su libro Lecciones sobre el ateísmo contemporáneo (Gredos, 1971) Roger Verneaux critica desde posiciones teístas el ateísmo marxista y el existencialista al considerar que son las únicas formulaciones doctrinales ateas que merecen ser estudiadas, algo que se justifica por el momento el que escribió este ensayo. El ateísmo que defiendo no se puede identificar con ninguna de esas dos doctrinas ya que lo calificaría de racionalista.

Este autor sostiene que para el marxismo el mundo «es auto-explicativo: contiene toda la racionalidad y no requiere explicación» (pág. 29). Para el existencialismo, en cambio, «es anti-explicativo: es absurdo y rebelde a cualquier explicación». Según mi parecer, el mundo debe y puede ser explicado a través de la racionalidad y la ciencia gracias al descubrimiento de las leyes de la naturaleza y la reflexión rigurosa sobre las diferentes realidades humanas. Ese intento de explicación debe ser inmanente, es decir, basarse en el propio mundo y no en realidades inaccesibles para el entendimiento humano.

Sin embargo, «en ambos casos el resultado es el mismo: la metafísica queda abolida porque el hombre sólo se abre a su mundo y se cierra a todo lo relacionado con el más allá». El ateísmo que defiendo es perfectamente compatible con la metafísica, entendida como la reflexión sobre conceptos que no son empíricos. Lo que pasa es que esta metafísica no acepta la existencia de un «más allá» sobrenatural y misterioso que solo puede ser comprendido por algunos presuntos iluminados por Dios. El problema es que muchos teístas identifican la metafísica con su propio teísmo (igual que también equiparan a Dios con el bien), y la negación del teísmo les lleva a pensar que eso conduce a la negación de toda metafísica, algo que es falso. El ateísmo es perfectamente compatible con la metafísica, eso sí, con una metafísica atea.

Para R. Verneaux esta negación de la metafísica tiene «una consecuencia capital: que toda vía de acceso [a Dios] que no sea la fe, toda vía filosófica, pues, o dicho de otro modo, racional, se halla cerrada». La vía racional se cierra no por la negación de la metafísica, algo que sería un suicidio para la propia razón, sino porque es imposible demostrar racionalmente la existencia de Dios, al menos con las pruebas que tenemos hoy. El único refugio seguro que le queda al creyente es su fe, es negarse a ver la realidad y decir ante cualquier argumento racional: yo creo. De todas formas la razón siempre ha tenido, tiene y tendrá un papel secundario dentro del teísmo, ya que su base es la creencia irracional en la existencia de un mundo sobrenatural.

Karl Marx

(vía robertoaugustoblog.com)

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