martes, 30 de abril de 2013

Mathias Énard desvela todas las caras del Islam en su última novela

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Con este proyecto, una obra mezcla de "novela de aventuras, novela policiaca, novela negra y novela social del siglo XXI", el autor afincado en Barcelona quería "dejar ver lo diverso que puede ser el Islam".

"Hay muchísimas formas de ser musulmán como aparece en el libro. Hay gente que puede rezar un poco, que sabe muchas cosas de religión, que ha tenido una educación muy religiosa; pero que a la vez -como el protagonista- le gusta beber de vez en cuando, le gusta ir con chicas...", explica en una entrevista a Efe Enard en Santiago de Chile.

A través de las páginas de "Calle de los ladrones", el lector se traslada hasta el Tánger actual para vivir las experiencias del joven magrebí Lajdar, que busca sobrevivir tras ser expulsado de su casa por acostarse con su prima.

Gracias a la ayuda de su amigo de infancia Basam encuentra trabajo como librero a las órdenes del jeque árabe Nuredine.

Este jeque se encuadra dentro de lo que el autor de "El alcohol y la nostalgia" califica como aquellos que "practican un Islam muy político" que "busca hacer de la religión el centro de la doctrina política".

"Es (ese islamismo) una teoría política que quiere volver a la pureza de la religión, pero como centro político. Organizar la sociedad alrededor de la religión y sobre todo de una interpretación del Islam del siglo VII, al principio, donde estaba la pureza del profeta", dijo Énard.

Para Mathias Énard, este "islamismo" es el que impide que desde una perspectiva europea o americana se aprecien las "diferencias" de la religión monoteísta.

"El Islam más radical es tan fuerte en muchos países que lo tapa todo; incluso, no vemos que la gente que vota esos partidos son gente muy a menudo menos musulmán de lo que pueda parecer", asevera el francés.

"Por ejemplo mis personajes pasan por estos círculos islamistas y, uno sale hecho un radical, quizás peligroso, y el otro no, para nada. Toda esta diversidad de personas está detrás de la palabra Islam que no vemos aquí, pero eso sí existe", manifiesta.

Por amor Lajdar, ese personaje moderado del que habla Énard, acaba en el barrio del Raval en Barcelona, una ciudad marcada por el descontento ciudadano, en un país que, según escribe Énard en su novela, "todo el mundo tiene demasiado que perder para lanzarse a la insurrección".

Durante el transcurso de "Calle de los ladrones" se puede leer: "La unidad del mundo árabe no existía más que en Europa". Para el francés, esta cita se trata de un viejo tema para los árabes.

"En Europa los inmigrantes, ya sean de Marruecos, Argelia, etc. tienen tendencia a juntarse. Hay una cierta solidaridad, de vivir en común. Hay un idioma muy especial que es una especie de árabe mestizo que se habla en Europa", dice el escritor.

"En cambio en el mundo árabe es muy fragmentado, países diversos", apunta, aunque aclara que la unión árabe es "una especie de sueño porque tampoco existe en Europa".

Con el transcurso de la historia, el relato del viaje de Lajdar se convierte en "un viaje de encierro en encierro".

En su próximo libro "Todo será olvidado", que se acaba de publicar en Francia, Mathias Énard cambia de tercio y se centra en los noventa en los Balcanes.

"Es una novela gráfica. El texto es mínimo, casi solo imágenes que ha hecho un artista con el cual ya he trabajado, que se llama Pierre Marquès. Es sobre la memoria de la Guerra en los Balcanes en la ex Yugoslavia, y lo que queda de eso y cómo podemos conservar esta memoria sin que sea fija, sino algo vivo", finaliza.

(vía que.es)

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