jueves, 8 de agosto de 2013

El Papa obliga a dimitir a un arzobispo de Camerún

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Tras haber decapitado a la iglesia de Eslovenia por razones parecidas, el Papa echó también al líder religioso católico de Camerún, el arzobispo de la capital, Yaundé, monseñor Simón-Victor Tonyé Bakot, de 66 años. La radio vaticana dijo hace unos días que, según la prensa de ese país, el arzobispo estaba implicado en "numerosas operaciones inmobiliarias", que parte del clero y de la feligresía consideraban en provecho personal de monseñor Tonyé.

La decisión del Papa argentino lleva fecha del 29 de julio, día en que Jorge Bergoglio "aceptó la renuncia" que obligó a presentar al jefe de la iglesia de Camerún, como establece el Código Canónico cuando existen "razones graves". La Santa Sede no explicó oficialmente las razones de la forzada dimisión del alto prelado africano.

La semana pasada Francisco había "renunciado" a los dos principales arzobispos de Eslovenia, los de Lubiana y Maribor, tras un largo escándalo por las maniobras en la diócesis de Maribor que terminó en bancarrota debido a un "crack" financiero estimado en mil millones de dólares.

En el caso camerunés, el importante semanario Jeune Afrique, que se edita en París, señaló que la arquidiócesis de la capital, Yaundé, posee "el mayor patrimonio inmobiliario del país después del Estado, pero igualmente tiene grandes problemas de endeudamiento".

La Iglesia de Camerún posee también tierras e inmuebles fuera de la capital. El 53% de sus veinte millones de habitantes son cristianos y el 38% católico. En el país del Africa ecuatorial, que ha logrado un cierto progreso económico y social, existen más de 200 etnias. Los conflictos étnicos también pusieron en apuros al arzobispo Tonyé Bakot, que según muchos fieles y una parte del clero había exasperado los enfrentamientos con sus posiciones tajantes en las cuestiones étnicas.

Aunque las razones de la renuncia no se han hecho públicas, el hecho cierto es que Simon-Victor Tonyé Bakot se había convertido en un personaje incómodo para la iglesia católica, y no solo por sus agresivas declaraciones homófobas. Las dudas sobre su gestión económica, que habría generado una importante deuda (la iglesia católica en Camerún es poseedora, según Jeune Afrique, del segundo patrimonio inmobiliario del país, después del propio estado) parecen haber jugado un papel determinante en la renuncia del arzobispo, que cuenta solo con 66 años.

Además de sus manejos económicos oscuros, el arzobispo camerunés era abiertamente homófobo. "El sexo gay es la causa de desempleo de los jóvenes, ya que los jóvenes que se niegan a tener relaciones homosexuales con los funcionarios del gobierno no pueden conseguir trabajo", señalaba el entonces Arzobispo Víctor Bakot.

"Los homosexuales son un peligro para la unidad de la familia y una afrenta a la familia, son el enemigo de las mujeres y de la creación", afirmaba.

(vía periodistadigital.com)

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