sábado, 21 de diciembre de 2013

La trinidad de la Cienciología: pseudociencia, religión y dinero

  • Un discurso tamizado con una falsa doctrina científica convierte a la cienciología en la menos científica de las supuestas religiones modernas. Con mucho dinero han logrado un poder inmenso.

Inauguración de la sede española de la Iglesia de la Cienciología
Inauguración de la sede española de la Iglesia de la Cienciología
| Foto: Magonia
La cienciología y su rama dianética nacen en 1955 de los primeros escritos de Lafayette Ronald Hubbard, un fracasado autor estadounidense que compró su doctorado a una Universidad cerrada por fraude y que encontró su destino jugando a inventar una moral basada en sus cutres historietas de hombrecillos verdes y platillos volantes. Si los pilares del cristianismo se apoyan sobre las visiones proféticas de cuatro desconocidos evangelistas, imaginaos cómo será una supuesta religión parida de los trabajos de un mediocre escritor de ciencia ficción.
La cienciología es la menos científica de las supuestas ‘religiones’ modernas porque sus respuestas a las preguntas trascendentes a la par que inverosímiles son disfrazadas con un falso halo de ciencia ficción, astronomía y, sobre todo, metafísica para parecer un culto más moderno. Busca legitimar cualquier discurso bajo el pretexto científico y religioso cuando sus bases son más de un cómic de Marvel descartado por los editores.
Según su visión hace 75 millones de años un ejército extraterrestre dirigido por el dictador de la Confederación Galáctica Xenu colonizó nuestra tierra con millones de soldados a los que asesinó para que sus almas parasitaran los cuerpos de los terrícolas. Somos, por lo tanto, una civilización inmortal venida de estrellas lejanas y lo que tenemos que adiestrar, tonificar y pulir es ese espíritu inmortal (conocido como “Thetán”), que es el que maneja nuestro cuerpo esclavo. Esto es considerado ‘religión’ en España, mientras el pastafarismo aún no.
Incluso dentro de la organización está mal visto comentar el principio teológico del movimiento: saben que es el flanco débil de su catecismo y lo que más debilita su credibilidad. El imán de captación es siempre su estupendo decálogo o credo moral para dar forma a ese espíritu o “Thetán”. Sólo los rangos más elevados de la organización (OT) pueden acceder a los documentos manuscritos de Hubbard, donde se explica la biografía del Xenu, el dictador galáctico o demonio causante de todo mal. La misión del resto de inmortales es practicar un proselitismo tan exacerbado que hasta la Wikipedia tuvo que prohibir a sus miembros, por primera vez en su historia, modificar las entradas de la Cienciología después de varios años manipulándolas a su antojo.
Pero... ¿cómo es posible que con este punto de partida la Cienciología se haya convertido en el culto no mayoritario con más poder de los últimos años? La respuesta es la segunda clave: dinero... mucha inversión y dinero. Un dato: la Iglesia de la Cienciología no repercute lo que llaman ‘donaciones regulares’ de sus fieles en obras de caridad fuera de su chiringuito. Revertir la inversión en el propio crecimiento de la casa es mucho más efectivo para la supervivencia y rápida propagación del método.
Si quieres acceder a la Iglesia hay que hacer unos cursos de formación o ‘auditorías’ no precisamente baratas. La captación a estas auditorías se hace por un test de personalidad gratuito (realizado en la calle o en su web) o por cursos en internet, que sirven como introducción al manual de L. Ronald Hubbard (también gratuitos). Si quieres acceder, incluso desde los siete años, a su orden religiosa (la Sea Org) tienes que firmar un contrato de mil millones de años de duración, porque la fe no caduca nunca. Para acceder a niveles superiores de poder y conocimiento lo único que hay que hacer es invertir. Llegar a OT puede suponer unos 500.000€ de desembolso.
En general, la seducción de la Cienciología no es diferente de la de otros cultos o manuales de autoayuda. Lo de “Proporcionar respuestas para los enigmas fundamentales de la mente mediante un método que aumenta la cordura, la inteligencia, la confianza y el bienestar” es un comodín que vale para la mayoría de las religiones o libros del estilo a “¿Quién se ha llevado mi queso”. Se trata de enganchar con una ‘ética del sentido común’ para luego disfrazarla con sus desvaríos espirituales y metafísicos.
Así, la evangelización consiste en diagnosticarte con técnicas sencillas de psicología para encontrar tu punto más débil y atraparte en una espiral de cursos y autotratamientos que te llevan poco a poco a empaparte de su doctrina y a divulgarla. La diferencia es que esta doctrina o ‘disfraz’ es un traje confeccionado al estilo moderno, de marca y que llevan gente famosa. Religión de papel couché.
Para comprender cómo funciona el dinero invertido en esta pseudoreligión y los mecanismos de autoprotección subvencionados a través del poder de sus miembros más mediáticos, basta con conocer la famosa anécdota del episodio de South Park 'Atrapado en el armario', que parodiaba los principios de la Cienciología y a sus miembros estrella. El famoso cienciólogo Tom Cruise, al verse ridiculizado en el episodio, se enrocó con la Paramount (dueña del Canal que emitía la serie): si emitían el susodicho episodio no promocionaría su última película, 'Misión Imposible III'. El episodio no se emitió en su fecha prevista y fue censurado durante nueve meses después de su primer estreno. La única vez que alguna organización ha conseguido censurar la serie de animación más polémica de la historia. Los tentáculos de poder que retroalimentan la cienciología quedaron meridianamente explicados.
Pero esto no es lo más peligroso de este culto acusado de secta destructiva y con innumerables procesos penales y sentencias firmes de estafa en contra. La cienciología dice tener poderes curativos sobrenaturales. El propio Tom Cruise siempre ha afirmado que su dislexia fue curada siguiendo el método Hubbard de concentración. Los Cienciólogos van a donde se producen los desastres más mediáticos y televisados para aplicar las técnicas de curación táctil que supuestamente reavivan el espíritu y la cárcel del cuerpo. Así pasó en la antigua Birmania, con motivo de los estragos ‘ciclónicos’ en Myanmar. Los niños que habían perdido a sus familias recuperaron la sonrisa con las técnicas de su llamada ‘Brigada de Socorro”. Nadie acabó en la cárcel por esto.
Otra de las conductas sectarias y negada por la organización es intentar separar a sus miembros del veneno que supone los familiares no adscritos al culto, no practicantes o, en la mayoría de los casos, peligrosos ‘soldados’ con la misión de recuperar a sus seres queridos. Es la auditoría de la ‘desconexión’. El problema que tiene haber fichado a unos cuantos personajes famosos para tu causa es que cuando uno de ellos se marcha por desavenencias con la doctrina el mensaje que deja es igualmente mediático. Así pasó con el director y guionista Paul_Haggis ('Crash', 'Million Dollar baby'), que abandonó la supuesta secta porque ésta no aprobaba el matrimonio igualitario. En una famosa carta de dimisión enviada al jefe internacional de la Cienciología reconocía cómo, además, a su esposa le habían obligado a ‘desconectar’ de sus padres por abandonar estos la iglesia hacía unos años.
Como diría Isaac Asimov, las píldoras de pseudociencia ofrecen un manto de protección, un pulgar que chupar, unas faldas a las que agarrarse en este mundo tan complicado. Sin embargo la ciencia, con sus infinitas dudas y preguntas sin respuesta, solo puede ofrecer incertidumbre e inseguridad a las mentes menos protegidas. Darse cuenta de ello es el camino más rápido para comprender el éxito de estas doctrinas.
(vía hondacero.es)

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