domingo, 22 de diciembre de 2013

No a la Religión evaluable

Uno de los grandes errores de la nueva Ley de Educación del PP y del ministro Wert es introducir la asignatura de Religión como evaluable para obtener becas o elegir centro escolar: es una vuelta, casi, al nacionalcatolicismo.

La religión es la base de un pensamiento espiritualista y moral, “mágico” para los no creyentes, que no debe sustituir a un sistema lógico y racional, ni convertirse en una alternativa a la ética laica.
La asignatura de Educación para la Ciudadanía impuesta por Rodríguez Zapatero  invadía la conciencia de los alumnos, por lo que recibió los reproches que le han permitido a Mariano Rajoy rechazarla, pero esta idea de Religión como alternativa al secularismo es otro abuso ideológico del poder.
El Concordato firmado por el Estado con el Vaticano en 1979, hoy un absurdo, obliga a ofrecer la asignatura de Religión católica, pero ese compromiso no tenía por qué permutarse o intercambiarse con otras enseñanzas filosóficas y éticas seculares, más equilibradas que las creadas por Zapatero para fabricar ciudadanos progresís.
Por eso, uno de los males menores de las leyes socialistas era que ofrecían la asignatura, pero explicitando que “no se computará en las convocatorias en las que deban entrar en concurrencia los expedientes académicos”.
La Ley de Rajoy-Wert, que obedece a las reclamaciones del Cardenal Rouco, incentiva ahora la demanda de que, por ejemplo, sean también evaluables las enseñanzas protestantes o musulmanas, y que el Estado pague a sus pastores e imanes  profesores.
La religión en la escuela, dentro del sistema de la igualdad ciudadana, está creando verdaderas bombas de relojería.
Hay imanes en centros estatales británicos, convertidos en madrasas incontrolables porque muchas enseñanzas son en árabe, que preparan niños para la jihad y el martirio: en España esas enseñanzas estarán becadas y serán evaluables.

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