viernes, 14 de marzo de 2014

"A(r)teísmo", una muestra colectiva que busca hablar de la religión y la manipulación

La historia de la religión es la historia de la manipulación de las masas en nombre de la autoridad, y el uso de entidades inexistentes para acumular poder. Según Voltaire, la religión nació cuando el primer estafador se encontró con un idiota.

Desde la Muerte de Sócrates (399 antes de la era vulgar), hasta las Milicias Cristianas de Estado Unidos y sus atentados en Georgia y Waco (1994) y la Yijad Islámica, las religiones han tenido la fuerza -y nunca la razón- para hacer que gente, a veces buena, se comporte de manera totalmente inmoral.

Para los artistas la religión presupone una mancha de irracionalidad, cada vez más reducida, pero que continúa resguardando su poder de la única manera que sabe hacerlo: con mentiras y manipulación; con amenazas o violencia; vendiendo paraísos ficticios; apañando la miseria y sacando cuentas de su beneficencia interesada; tramando pactos con los gobiernos a espaldas del Pueblo, y a veces contra él.

La religión, según los expositores es pensamiento mágico, primitivo; es la explicación infantil de fenómenos sin tomarse el trabajo de estudiarlos. No es de modo alguno complementaria a la ciencia: es su enemiga, en tanto propone una forma de conocimiento ajena al estudio, a la experimentación, a la revisión de pares, y al racionalismo. Y esa enemistad que tuvo sus picos en el arrepentimiento forzoso de Galileo, la quema de Miguel Servet, o los cuestionamientos a Darwin se actualiza al día de hoy en la impertinente intervención en el debate sobre el aborto, la investigación con embriones, o la discriminación a homosexuales.

La religión persiste, ajena a la comprobación, inútil, torpemente vociferante, arrogante, entrometida, y con los mismos miserables argumentos milenarios e insignificantes. Ya es tiempo de que la dejemos volver a la oscuridad de la que surgió.

El lema de los expositores es “negamos la existencia de todos los dioses, y la utilidad de todas las religiones”. Plantean que “los que hacemos esta muestra somos ateos, y nuestra obra no responde a ningún dogma. Defendemos el librepensamiento y el laicismo y negamos la potestad de las religiones de intervenir en la leyes, la educación, la ciencia, la ética o cualquier otro estamento civil”.

Por eso ellos afirman que “en contra de todas las religiones establecidas o no, y de las creencias opresivas y sin fundamento, gritamos nuestra blasfemia a un cielo vacío”.

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