sábado, 8 de marzo de 2014

Las mujeres contestan a la advertencia de la Iglesia : “Si esto es religión, quiero la excomunión”

PATRICIA RODRÍGUEZ PAGÉS / Sevilla

El colectivo Mujeres Diversas, durante el acto simbólico que protagonizaron ayer en el Palacio Arzobispal. // LAURA LEÓN
El colectivo Mujeres Diversas, durante el acto simbólico que protagonizaron ayer en el Palacio Arzobispal. // LAURA LEÓN
“Sois de la casta de Hitler… ¡Hijas de Hitler!”. Y la decena de mujeres gritó más alto sujetando con fuerza sus carteles: “Asesinas de niños, cortaos un brazo o una teta pero dejad vivir a los niños!”. La respuesta de la decena de feministas fue corear aún más alto, evitando la mirada de aquel hombre, al que se le salían los ojos: “Nosotras parimos, nosotras decidimos. Nosotras parimos. Nosotras decidimos”. Frente al Palacio Arzobispal de Sevilla, el movimiento Mujeres Diversas protagonizó ayer un acto simbólico para contestar a la advertencia que hace unos días lanzaba la Conferencia Episcopal: “Quienes colaboren con un aborto tienen la excomunión ipso facto”, decía el obispo auxiliar de Madrid y ex secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino. Lanzaban esta amenaza justo el mismo día en que se debatía la reforma en el Congreso.”Si esto es religión, yo quiero la excomunión”, gritaron ayer más de una decena de mujeres frente al Arzobispado, con indignación, preguntándose por qué la Iglesia protagoniza tantas injerencias en un Estado aconfesional.

Un hombre increpó e insultó ayer a las mujeres que se concentraron con la reforma de la ley del abortó. // LAURA LEÓN
Un hombre increpó e insultó ayer a las mujeres que se concentraron contra la reforma de la ley del abortó. // LAURA LEÓN
Durante cinco minutos, aquel señor enjuto fue incendiando sus palabras hasta llamar “putas, cerdas, nazis… sólo queréis hartaros de follar” a aquellas mujeres que hacían caso omiso a los insultos para no desviar la atención de su objetivo: “Queremos denunciar que esta ley recorta derechos de las mujeres… han legislado sobre la economía, sobre la política y ahora quieren legislar sobre nuestros cuerpos, sobre nuestra dignidad”, expresó Antonia Ávalos, una de las activistas del movimiento Ágora.“Estamos acostumbradas a ver ese odio contra las mujeres”, decía con resignación Celia Arenas, tras ver cómo aquel hombre de cincuenta y tantos, trajeado y sujetando un maletín, desaparecía de la plaza soltando nuevos exabruptos. “Estamos hartas de tanta hipocresía, ¿cómo quieren que se traigan hijos al mundo en esta situación? Sólo en un país en el que haya igualdad real para las mujeres, empleo y valores será posible la maternidad. ¿A qué están jugando?”, se preguntaba Mercedes López con cierta indignación, tras recordar el trabajo que le ha costado a las mujeres llegar hasta aquí. Treinta años de lucha y reivindicaciones para volver al mismo sitio: “No somos tontas, ni niñas… ¡No queremos más tutelajes!”. 

Tras un cordel del que colgaba ropa interior con mensajes como “Si lo curas parieran, el aborto sería sagrado”, las feministas del movimiento Mujeres Diversas acaparó la atención de turistas, muchos se sumaron a la causa. “Yo estoy con vosotras, la Iglesia no tiene que meterse en estas cosas”, les gritó un hombre que pasaba por la plaza y que se quedó hasta el final del acto, aplaudiendo la templanza de la decena de mujeres que minutos antes habían sido insultadas a voces.

Cuando todavía no había acabado la protesta, un pitido se oyó en mitad de los cánticos: un coche salía del interior del Arzobispado. “¡Un cura, un cura!”, avisó alguien. Y las mujeres con indignación gritaron: “Sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios”.

El vigilante de seguridad del Palacio Arzobispal miró entonces, durante unos minutos con cierta incredulidad, la fotografía que se había instalado frente a la puerta de la que es responsable. Dedicó una mirada a las mujeres, que mantenían su tenderete de ropa interior reivindicativa coreando “si esto es religión, yo quiero excomunión, y volvió displicente al interior del garito. Dos minutos más tarde cuatro motos de la Policía Nacional se instalaron a pocos metros de las feministas. Las miraron y se bajaron de las motos: “¿Va a durar mucho esto?”. “Hasta que quememos todas las amenazas de la Iglesia”, le contesta resuelta una de las participantes.

Varias extranjeras japonesas trataban de descifrar los escritos de una de las pancartas: “aborto”, repetía una de ellas con lentitud echando mano del móvil para traducir. Junto a ellas, otros turistas siguieron con cierto interés el discurso de estas mujeres contra lo que consideran “un atropello de sus derechos”. “Nos quieren como máquinas para tener hijos, quieren devolvernos al hogar”, se quejó Antonio Ávalos. “Que nos dejen decidir, son nuestros cuerpos, es nuestra decisión… Lo único que defendemos es nuestro derecho a decidir sobre una ley aprobada en un Estado aconfesional”.

Y el acto acabó con un recuerdo: “Han muerto en menos de 24 horas cuatro mujeres en Andalucía por la violencia machista”, expresó con emoción Cecilia Arenas: “Si la Conferencia Episcopal pusiera el mismo esfuerzo y el mismo interés para luchar contra la violencia de género…”.

(vía andalucesdiario.es)

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