jueves, 5 de febrero de 2015

Budistas radicales, la cara más violenta de la religión más pacífica

José Luis Paniagua, Colombo, EFE El budismo es una religión de paz y armonía, al menos lo ha sido hasta que en Sri Lanka un grupo radical optó por incendiar su discurso, y con ello las calles, al hablar de la prevalencia de su fe, aunque hoy están en el ojo del huracán y algunos ligan el éxito del nuevo Gobierno a su final.

Fue una de las acusaciones que pesaron para que el anterior Ejecutivo de Mahinda Rajapaksa se quedara sin el apoyo de las minorías religiosas y se alinearan electoralmente con el nuevo presidente, Maithripala Sirisena: el grupo Bodu Bala Sena (BBS), una formación ultranacionalista con hábitos de color azafrán, estaba descontrolado.

BBS se hizo famoso hace unos meses, cuando la violencia incendió las calles de dos ciudades del sur de la isla, una de ellas Aluthgama, con un saldo de cuatro muertos y 16 heridos en enfrentamientos de budistas con musulmanes.

Hoy el secretario general de BBS, el monje Galagoda Atthe Gnanasara, niega esas acusaciones y asegura que es "todo es culpa de los medios locales e internacionales y los grupos extremistas musulmanes que han expandido esta propaganda errónea por el mundo".

Vestido con una toga naranja que deja al descubierto su hombro, Gnanasara indica a Efe que no tienen problemas con los "musulmanes moderados", pero subraya que "el extremismo fundamentalista está creciendo en este país de forma secreta".

Las cifras no dan mucho la razón al monje budista, ya que en Sri Lanka la población budista representa alrededor de un 70% del total, mientras que los hinduistas son el 15%, los musulmanes el 11% y los cristianos -entre los que BBS también ve radicales- un 7%.

"Están haciendo conversiones forzosas, conversiones no éticas, esposándose con nuestras mujeres mediante el engaño; esto no es uno o dos casos, esta es una situación en la que se suprime a la mayoría sinalesa", afirmó el fornido monje.

Dice que Sri Lanka es un país debilitado tras los casi 30 años de guerra entre la guerrilla tamil del LTTE y el Gobierno, que acabó con ella en 2009, y que los extremistas musulmanes son una amenaza no solo para su país sino para el mundo entero, recordando los sucesos de la revista Charlie Hebdó.

"¿Cuántos problemas encaramos hoy?, ¿crearon los budistas esos problemas?, ¿o la mayoría en esos países? No, es un grupo pequeño que crea problemas en esos lugares para perturbar las mentes de las mayorías", señaló.

Hoy asegura que su acción se limita a la denuncia pública para lograr la atención de las autoridades -"no tenemos otra forma, no podemos tomar las armas ni podemos actuar indecentemente como otros grupos", afirma-, pero hace unos meses clamó públicamente que si un musulmán tocaba a un monje sería "su final".

Para el director del Centro de Alternativas Políticas (CPA), Paikiasothy Saravanamuttu, también dirigente del Centro de Monitoreo de la Violencia Electoral (CMEV), la existencia de BBS está ligada intrínsecamente al anterior Gobierno de Rajapaksa y particularmente al ministro de Defensa, Gotabaya Rajapaksa, hermano del expresidente.

"Estaba patrocinados por el anterior ministro de Defensa, estaban generando un conflicto interno para de alguna manera poder tomar decisiones en materia religiosa y generar una suerte de confrontación con grupos religiosos que movilizara al budismo alrededor del Gobierno", explicó a Efe Saravanamuttu.

En esa necesidad de "generar la idea de un enemigo" radicaba una estrategia que llevó necesariamente a la impunidad del grupo radical.

"No creo que tengan futuro porque su trayectoria está ligada al Gobierno anterior y la impunidad está vinculada al poder", apuntó desestimando la supuesta ascendencia que BBS pueda tener entre la población.

"No creo que tengan ningún tipo de apoyo real", dijo, señalando que la continuidad de esta agrupación "depende del éxito" que tenga ahora el Gobierno que desde el 9 de enero encabeza Sirisena.

En la comunidad budista tampoco son muy apreciados. Suranimala Senaratne, uno de los directores de la televisión budista The Buddhist, no duda en remarcar lo marginal del grupo y afirma que su lectura de la religión es "equivocada".

"Es un grupo minoritario que tiene algunas ideas extremas pero la mayoría de los budistas en Sri Lanka no están de acuerdo con las ideas expresadas por ellos", manifestó a Efe Senaratne.

En ese sentido, subrayó que una cosa es preocuparse por los problemas que encara la comunidad budista en algunas zonas y otra es presentarlo "de forma equivocada y con ideas extremistas".

"Eso no es el budismo , la filosofía budista es el entrenamiento de la mente y de entenderse a uno mismo", aseveró.

(vía eldia.es)

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