martes, 15 de noviembre de 2011

Obispos católicos EEUU se dicen sitiados; prometen contraataque

The Associated Press

En una disertación sobre los católicos en la nueva sociedad estadounidense, el arzobispo Charles Chaput, de Filadelfia, trazó un panorama sombrío sobre una nación cada vez más intolerante con el cristianismo.

"El Estados Unidos de las próximas décadas probablemente será mucho menos amistoso con la fe cristiana que en cualquier momento del pasado de nuestro país", dijo el prelado la semana pasada a los estudiantes en el Colegio de la Asunción, una escuela agustiniana en Worcester, Massachusetts. "No es cuestión de cuándo ocurrirá, si acaso. Está sucediendo hoy", agregó.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, que se reúne el lunes en Baltimore para su encuentro nacional, se siente acorralada por una cultura que avanza hacia la aceptación del matrimonio homosexual, una Casa Blanca que a menudo condenan por supuestamente hostil a la enseñanza católica y legislaturas estatales que los líderes eclesiásticos creen están coartando la libertad religiosa.

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Muchos académicos, activistas y feligreses dicen que los obispos exageran. John Gehrig, de Fe en la Vida Pública, una red de votantes religiosos más liberales, sostiene que en una sociedad pluralista, los funcionarios del gobierno pueden escoger políticas que difieren de las enseñanzas de la Iglesia sin prejuicios de por medio.

De todos modos, los obispos se sienten cada vez más en la opinión minoritaria y están tomando medidas con que esperan proteger a la Iglesia.

En septiembre, la Conferencia formó un nuevo comité sobre libertad religiosa que se reunirá por primera vez esta semana en Baltimore. Anthony Picarello, asesor general de la Conferencia, supervisará esa tarea, que incluirá la contratación de un cabildero. Picarello ha trabajado siete años en el Fondo Becket para la Libertad Religiosa, una firma de abogados defensores del interés público con sede en Washington.

Entre las principales preocupaciones de los obispos se encuentran las exenciones religiosas en los estados que legalizan el matrimonio homosexual.

En Illinois, las autoridades del gobierno dejaron de trabajar con Catholic Charities en adopciones y colocaciones en hogares adoptivos después de 40 años porque esta agencia se negó a reconocer una nueva ley de unión civil. Los obispos de Illinois han demandado al estado.

En Nueva York, los obispos, junto con líderes judíos ortodoxos y otros, se han quejado de que la exención religiosa en la ley de este año que autoriza el matrimonio homosexual es demasiado débil como para ser efectiva.

En cuanto al cuidado de la salud, los obispos han presionado al Departamento de Salud y Servicios Humanos en busca de una exención religiosa más amplia a la medida en la reforma del presidente Barack Obama que ordena a los aseguradores privados a pagar por la anticoncepción.

Mientras tanto, los obispos están haciendo oír más su voz en sus afanes por preservar la identidad religiosa de los colegios católicos y otras instituciones y censuran públicamente a los políticos y votantes católicos que no siguen las enseñanzas de la Iglesia sobre el aborto.

Scott Appleby, prominente historiador de la religión en la Universidad de Notre Dame, dice que muchos dignatarios eclesiásticos han adoptado recientemente "un estilo más enérgico", pero a la vez, los obispos se han visto afectados por su pérdida de influencia pública debido a la crisis de abusos sexuales.

(vía feeds.univision.com)

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