miércoles, 25 de abril de 2012

Los musulmanes de Europa, discriminados por su religión

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Por Alberto Bote

Las personas de origen musulmán son discriminadas por cultura y religión a causa de una serie de prejuicios y estereotipos que influyen en el ámbito educativo y laboral, incluso en países donde la discriminación está prohibida según un estudio realizado por la ONG. Este ha sido realizado en cinco países de la Unión Europea: Bélgica, España, Francia, Países Bajos y Suiza.

Los musulmanes en Europa permanecen bajo el peso de una serie de estereotipos y prejuicios, y sufren discriminación por motivos de religión o de creencias en el ámbito educativo y laboral. Así se presenta el informe publicado por la Organización no Gubernamental Amnistía Internacional que pretende denunciar la situación de las personas de origen musulmán en territorio europeo.

Este estudio realizado en 2010 en cinco países de la Unión Europea, Bélgica, España, Francia, Países Bajos y Suiza, concluye que la discriminación de origen étnico o religioso a la que son sometidos las personas musulmanas “arruina las expectativas, las oportunidades y la confianza personal, y que además puede ocasionar aislamiento, exclusión y estigmatización”.

El experto en discriminación de Amnistía Internacional, Marco Pierini, ha asegurado que "a las mujeres musulmanas se les niegan empleos y a las niñas se les impide asistir a clases normales simplemente porque usan prendas de vestir tradicionales, como el pañuelo. Y los hombres pueden ser despedidos de su trabajo por llevar barbas asociadas al islam”. Por ello ese especialista ha denunciado que, en lugar de combatir estos prejuicios, "los partidos políticos y las autoridades públicas a menudo los toleran en su afán de captar votos".

En muchos casos, uno de los principales problemas es el uso del hiyab (velo islámico) que está concebido en occidente como una humillación a la mujer. "Mucha gente piensa que en España no hay racismo, pero eso es porque no conocen a ningún musulmán. No conozco a uno solo, hombre o mujer, que nunca haya tenido problemas simplemente por su religión", dice una joven musulmana llamada Nadah. Ella ha podido estudiar usando el 'hiyab' (velo islámico), pero no todos los casos son iguales. Según la ONG, "toda restricción del uso de símbolos y prendas religiosos o culturales en las escuelas debe basarse en una evaluación de las necesidades de cada caso individual. Las prohibiciones generales entrañan el riesgo de afectar negativamente al acceso a la educación de las niñas musulmanas y de negar su derecho a la libertad de expresión y a la manifestación de sus creencias".

Son varios los países europeos que han prohibido en los centros educativos el uso del hiyab como normal general. Pero más sorprendente resulta que según el estudio realizado por AI, el 37 por ciento de los españoles cree que es aceptable expulsar del colegio a una estudiante simplemente porque lleve el pañuelo. En el informe aseguran que se cree que la prohibición del velo es para proteger la libertad de la mujer, pero se insiste en que para lograr la igualdad de las mujeres y combatir todas las formas de discriminación de género "resultaría más útil mejorar la aplicación de la legislación ya existente que imponer prohibiciones generales de formas específicas de indumentaria".

El mismo informe, dentro de su extenso contenido, también recoge la polémica desatada en Cataluña por la construcción de nuevas mezquitas. Desde AI recogen de forma crítica el hecho de que los musulmanes tengan que rezar al aire libre sin tener un espacio ambientado para ello, porque las salas de oración son demasiado pequeñas y las solicitudes presentadas para construir nuevos oratorios se encuentran con obstáculos técnicos. "Esto es contrario a la libertad de religión, que incluye el derecho a celebrar cultos religiosos colectivos en lugares adecuados", afirman desde la ONG.

En el ámbito laboral, el estigma de la religión se acentúa. Para Amnistía Internacional los empleadores aplican diferencias de trato por motivos de religión o de creencias, basándose en justificaciones que no son conformes con las normas internacionales contra la discriminación, lo que dificulta hasta el extremo la obtención de un puesto laboral. Según Perolini, "en muchos países europeos existe una opinión cada vez más generalizada de que el islam está bien y con los musulmanes no hay problemas, siempre que no sean demasiado visibles. Esta actitud está provocando violaciones de derechos humanos, y es necesario combatirla".

En el año 2030 serán el diez por ciento de la población en países como Francia, Bélgica y Suecia; en torno al ocho por ciento en Suiza, Holanda y Reino Unido; el siete por ciento en Alemania, y casi el cuatro por ciento en España. Pero a pesar de estas cifras, de ser cada vez una parte más importante de la sociedad multicultural que existe hoy en día, no son bien tratados.

(vía lasemana.es)

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