domingo, 24 de junio de 2012

El DRAE reconoce el matrimonio homosexual (pero no el religioso no católico)

Manuel López

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Manuel López.- Siete años después de que el 30 de junio de 2005 el Congreso de los Diputados aprobara por 187 votos a favor y 147 votos en contra la ley por la que se permitía el matrimonio en España entre personas del mismo sexo, los académicos de las 22 Academias nacionales de la Lengua han consensuado, entre otros, la aceptación del término “matrimonio homosexual”, como puede verse en la web del Diccionario de la Real Academia de la Lengua (DRAE) pulsando la pestaña “Artículo enmendado” en la voz “matrimonio”.

Sobre la tardanza en incorporar esta acepción, el secretario de la Real Academia Española, Darío Villanueva afirmó a Efe que se debe a la forma de trabajar que tienen las Academias de la Lengua Española, que se dan un plazo de "cinco años" como mínimo para "rastrear cada palabra y ver que está suficientemente arraigada en el idioma".

"El diccionario no es profético, no crea realidades ni inventa; simplemente certifica. Es como una especie de notariado de la lengua y registra las palabras y usos que existen realmente en la sociedad", afirma Villanueva, que deja muy claro que "las palabras y acepciones no necesitan de la Academia para ser legítimas". La legitimidad se la dan "los hablantes", subraya.

Al tiempo que es motivo de abierta celebración el hecho de que el Diccionario haya aceptado un término perfectamente asumido por los hablantes incluyéndolo como segunda acepción de la voz matriz, no deja de sorprender el dato de que no se haya ampliado a otras religiones -caso de que este extremo fuere necesario- el significado religioso de “matrimonio”. El catolicismo, y la “Iglesia” (en singular, obviamente no en referencia a la realidad plural d e Iglesias: anglicana, protestante, etc.) es la única religión que cabe inferir que cuenta para los académicos de la Lengua.

La libertad religiosa y el pluralismo está visto que no acaban de tener la puerta abierta en el Diccionario. Cierto que hasta 1992, con la edición de la vigésima primera edición del Diccionario, luteranismo era definido como “secta de Lutero”. Ahora lo es como “doctrina de Martín Lutero”, a quien le añade además la “honra” de ser presentado como “reformador protestante alemán del siglo XVI". Pero sigue sin reconocer términos usuales en otras religiones distintas de la católica, como “bautista” -que no “baptista”-, “culto” en vez de “misa”, “colportor”, etcétera.

Así las cosas, en los despachos eclesiásticos de la derecha religiosa no católica, en vez de impulsar una campaña para pedir a los académicos que tomen en consideración la aceptación de voces usuales en otras religiones pero ausentes en el Diccionario, seguro que recrudecerán su campaña homófoba, extendiéndola ahora de los políticos, los sectores progresistas y a estas alturas ya del común de la ciudadanía a los probos académicos de la Lengua.

(vía periodistas-es.org)

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