viernes, 15 de febrero de 2013

El fiscal justifica que un religioso vaciase la cuenta de un tetrapléjico

El religioso José Antonio Donaire a su llegada al juzgado. M. MORALEJO

 

El misionero cuida a los sintecho de Vigo y se apropió de 30.000 euros

E. V. PITa - VIGO

El hermano José Antonio Donaire durmió mal ayer. Pero no fue porque tuviese que madrugar para sentarse en el banquillo, acusado de un delito de apropiación indebida de 30.000 euros de la pensión de un tetrapléjico que pasó 16 años en la casa de reposo Nuestra Señora de la Salud, de Teis, en Vigo. El hombre se mudó a una residencia de la Xunta en el 2010 y cuando iba a pagar el primer mes descubrió que su cuenta de ahorros estaba a cero. Solo quedaban 30 céntimos de los 30.000 euros que percibió en pensiones no contributivas desde 1994. Su familia pidió los extractos bancarios y descubrió que el cuidador, el hermano Donaire, había retirado los últimos 2.500 euros dos horas antes. «El dinero nos pertenecía, había que dar de comer a 220 personas, incluido él», alegó el misionero en el juicio que se celebró ayer en el Juzgado de lo Penal número 1 de Vigo. Una allegada del parapléjico replicó: «Nunca creí que un hombre con sotana hiciese algo así, no sospechamos de él, confiábamos».

El religioso tenía total disponibilidad para acceder a la cartilla del discapacitado porque, según dice, hubo un acuerdo verbal. Le quitaba el 100 % y no el 75 porque necesitaba más cuidados. «Un auxiliar le ponía el cigarro en la boca para fumar, y si se iba a ver los partidos del Celta yo lo esperaba a medianoche y le daba de cenar, lo limpiaba y lo acostaba», alegó el religioso.

Donaire recalcó que retiraba el dinero «cada vez que hacía falta para mantener la casa». Pero el tetrapléjico replicó que «ni hubo acuerdo, nunca vi mi paga y no me enteré de nada».

En su alegato final, Donaire explicó por qué no pegó ojo ayer. A las tres de la madrugada llegó la policía al albergue de los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres de Teis, que él dirige, para que se hiciese cargo de un sintecho. «Estoy las 24 horas al servicio del pobre, nuestra casa está abierta a todos, nos traen excluidos que llevan tres meses sin ducharse y nadie queda sin comer. El dinero va ahí», dijo.

Los denunciantes piden tres años de cárcel, pero la Fiscalía propuso la absolución porque 500 euros al mes son «insuficientes» para sufragar los cuidados al interno y elogió su labor.

(vía lavozdegalicia.es)

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