jueves, 15 de agosto de 2013

¿Son los ateos mas inteligentes que los creyentes?

No necesariamente.

Hace unos días salió un meta-análisis sobre inteligencia entre ateos y creyentes que encontró que había una relación negativa entre inteligencia y religiosidad. Los resultados fueron publicados en:

Miron Zuckerman, Jordan Silberman, and Judith A. Hall. 2013. The Relation Between Intelligence and Religiosity: A Meta-Analysis and Some Proposed Explanations.Personality and Social Psychology Review. doi:10.1177/1088868313497266

Primero, un meta-análisis es un estudio que usa datos de varios estudios, en este caso combinaron datos de 63 estudios para evaluar la hipótesis. Los meta-análisis son útiles y válidos, pero tienen problemas porque los datos no se colectaron necesariamente para estudiar la hipótesis de interés y pueden haber sesgos desconocidos. Un sesgo que sí se conoce es la casi total ausencia de publicación de resultados negativos en casi todas las disciplinas. En este caso, es muy poco probable que se hayan publicado estudios que no hubiesen encontrado relación alguna entre inteligencia y creencia en alguna religión.

El estudio usó algunas medidas un tanto sesgadas de inteligencia: IQ, GPA y exámenes estandarizados como el SAT y el GRE. Estos datos están altamente sesgados a preferir la población de personas que interesan una carrera y con un nivel socioeconómico más alto. Yo no llamaría esto inteligencia, sino nivel de educación. Sabemos que el nivel de educación superior depende grandemente del nivel socioeconómico. Los pobres no tienen oportunidades para estudiar porque necesitan tener empleos para mantener a su familia, no pueden pagar por estudios universitarios o reciben una pobre preparación en escuelas públicas.

El estudio de Zuckerman y colaboradores encontró una relación negativa entre su definición de "inteligencia" y creencia religiosa. Los autores presentan tres posibles razones para los resultados al ver a las personas inteligentes (o con mejor educación):

Tienden a no ser conformistas. En una sociedad altamente religiosa, se rebelan, en particular ante el obvio uso de la religión como método de control y sus pobres justificaciones.
Tienden a ser más analíticos que intuitivos. O sea, que van a confiar más en la razón y la evidencia, ambos puntos flojos en todas las religiones.
Tienden a llenar mejor sus necesidades de estar seguros de si mismos, tienen un buen nivel de autorregulación y pueden mejorarse a ellos mismos. En otras palabras, no dependen de algo externo, como las promesas vacías que las religiones hacen, para resolver sus problemas e inseguridades. No les hace falta la religión y por eso no tienen problemas en abandonarla.
En fin, creo que es mejor decir que hay una relación entre estudiar y no ser religioso en dos formas. Primero, las religiones no promueven la curiosidad intelectual. En la mayoría se recibe la información de manera pasiva del pastor/sacerdote/rabino/imán, etc, y no se permite la disidencia. Estudios universitarios, particularmente en niveles superiores y graduados, se tienen que estudiar las diversas opiniones y evidencias en cualquier asunto. Segundo, para muchos jóvenes la universidad es el primer lugar donde conocen una gran diversidad de personas, incluyendo de otras religiones o personas que sus religiones condenan (como los gays) y ven que no les dijeron la verdad. También se aprende que las religiones son solo un método más para control de las masas y que las religiones dominantes en nuestro país son minoría en otros países y hasta fueron minoría en el pasado. Todo esto influye a que la persona se sienta más cómoda en abandonar la religión cuando ve que lo que le enseñaron era falso.

(vía blog.coquipr.com)

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