sábado, 18 de enero de 2014

´La religión, el Estado y un patriarcado más sutil controlan aún la sexualidad´

En "Sexualidad y salud", que presenta hoy en Madrid, reconoce las diversas identidades, los placeres y peligros de la conducta sexual y la necesidad de una educación sexual


María Lameiras, vicerrectora del campus de Ourense. // Jesús Regal
María Lameiras, vicerrectora del campus de Ourense. // Jesús Regal
maría lameiras - Presidenta de la Cátedra de Estudios Feministas de la Universidad de Vigo
Abordar la sexualidad desde una perspectiva de género y de un modo integral es el objetivo de "Sexualidad y salud", un libro que la catedrática de la Universidad de Vigo María Lameiras -autora de la obra junto a María Victoria Carrera y Yolanda Rodríguez- presenta hoy en Madrid.
-El prólogo del libro comienza advirtiendo de que la sexualidad humana ha sido vapuleada a lo largo de la historia. ¿Ya era hora de una revisión?
-Es cierto que la sexualidad ha estado a lo largo de la historia vinculada totalmente a una perspectiva moral más que a una científica, más aséptica. Poco a poco se va desprendiendo de esos condicionantes morales y el objetivo del libro es aportar por primera vez un estudio de la sexualidad con la incorporación de la perspectiva de género y de la confluencia del movimiento feminista y de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), en la construcción de esa nueva realidad.
-¿Qué estamento ejerce actualmente mayor control sobre la sexualidad?
-La religión católica sigue ejerciendo una influencia importante, sin que haga falta ser católico practicante para estar impregnado por ese modelo. Por otro lado siguen ejerciendo influencia los poderes del Estado, sobre todo en la medida en que esos poderes son más conservadores, como es la realidad actual, y, por supuesto, el patriarcado, que aunque hemos avanzando dejando atrás una discriminación sobre la mujer, todavía hoy ejerce ese control de formas más sutiles, como es el sexismo benevolente. Ese sexismo la considera a un nivel más igualitario pero en un papel diferente: estás a mi lado pero ejerciendo roles que se consideran específicos de las mujeres como cuidar de la familia o de las personas con dependencia. Lo preocupante es que, con el pretexto de la crisis, se está produciendo un retroceso para volver a resituar a las mujeres en el lugar en el que pueda seguir bajo el control de la religión, el estado y el patriarcado.
-¿Por qué sexualidad y salud?
-Cuando hablamos de sexualidad, lamentablemente se asocia a la sexualidad reproductiva y a enfermedades de transmisión sexual, pero nosotros entendemos la sexualidad desde una perspectiva más amplia, que implica entender la sintonía con la identidad como elemento fundamental de desarrollo saludable. La salud sexual es sentirme bien conmigo misma y mi identidad.
-Hacen también un claro alegato a favor de la Educación sexual. ¿Sigue habiendo muchos obstáculos?
-Se necesite una forma reglada ya que actualmente solo se imparte según la voluntariedad de los docentes que consideran importante abordarla pero no está en el curriculum educativo de los menores, adolescentes ni universitarios, como debería de ser. Nosotros en Ourense, en la Facultad de Ciencias de la Educación, sí tenemos la asignatura Sexualidad y Salud.
-De estar casi oculto, actualmente se puede acceder al sexo desde cualquier plataforma.
-Hoy hay una sobreexposición al sexo entendido como coito. La conducta sexual es mucho más que eso. Todavía es una asignatura pendiente en nuestra sociedad conocer la sexualidad de una forma integral.
-Recientemente publicaron una guía, "El clítoris y sus secretos", ¿falta mucho por conocer sobre este órgano?
-Pues parece increíble pero resulta que es el único libro en España dedicado a esta parte tan importante del cuerpo de las mujeres, mientras que han corrido ríos de tinta para hablar de su equivalente masculino, el pene. Los que lo han leído, estudiantes universitarios, gente con formación académica, personas de cualquier edad, ninguno me ha dicho que sabía todo lo que ponía ahí. Salimos de la escuela sin conocer una parte tan importante de nuestro cuerpo que solo tiene una función: el placer.
(vía farodevigo.es)

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