jueves, 13 de marzo de 2014

Youssef Ziedan refleja en una novela el fanatismo de la Iglesia en el siglo V

Ana Mendoza.

Madrid, 12 mar.- La violencia, el fanatismo y la corrupción estuvieron muy presentes en la formación de la Iglesia como institución de poder en el Egipto del siglo V, una época que recrea con toda crudeza el escritor Youssef Ziedan en su novela "Azazel", que llega a España tras la gran polémica que suscitó en su país.

Publicada por Turner en su colección de literatura árabe, la novela ganó el International Prize for Arabic Fiction 2009 pero su contenido no gustó en absoluto a la comunidad copta de Egipto, que presentó una demanda contra el autor y pretendió que la novela se censurase por considerarla "insultante".

La demanda fue admitida a trámite, y Ziedan, director del Centro de Manuscritos y del Museo de la Biblioteca Alejandrina y profesor universitario de Filosofía Islámica y Sufismo, corrió peligro de ser encarcelado por cinco años.

La sangre no llegó al río y la polémica sirvió en realidad para que "Azazel" se convirtiera en best seller en Egipto, con más de un millón de ejemplares vendidos. Y también favoreció las ventas de las novelas de este autor egipcio que vendrían después.

En una entrevista con Efe, Ziedan (Suhag, 1958), que hoy presenta su novela en Sevilla y mañana en Madrid, le quitaba importancia a la polémica y aseguraba que "a la mayor parte de la gente le encantó el libro".

"Tengo muchos admiradores en mi país y algunos enemigos, que son los fundamentalistas cristianos y musulmanes que quieren controlar a la gente utilizando a Dios como pretexto", afirma este experto en estudios árabes e islámicos que considera la fe como "una relación secreta entre Dios y el hombre, y que no puede convertirse en algo político ni en un instrumento de control del poder".

Ficción y hechos históricos se funden en esta impactante novela, de lectura recomendable, que está situada en el Egipto preislámico del siglo V y que recrea el surgimiento de la Iglesia como institución de poder. Una época convulsa en la que algunos obispos, Teófilo y Cirilo entre ellos, no solo tratan de acabar con los paganos y sus creencias sino que matan o destierran a los cristianos que no entienden la divinidad de Cristo como ellos la ven.

El protagonista de "Azazel" (el título alude a una de las denominaciones del diablo) es Hipa, un monje médico que emprende un viaje por el norte de África y Oriente Medio y asiste, perplejo y horrorizado, a las atrocidades que se cometen en nombre de la religión y sigue de cerca el enfrentamiento entre el obispo Cirilo y Nestorio, para ver cómo este último acabará desterrado tras el concilio de Éfeso.

Hipa presencia en Alejandría el linchamiento y muerte de la filósofa y científica Hipatia, sin duda uno de los episodios más dramáticos de este libro en el que Ziedan no ahorra detalles sobre otras matanzas y enfrentamientos.

Hipatia fue despellejada por turbas de fanáticos alentados por el patriarca Cirilo, tras ser arrastrada desnuda por las baldosas de bordes afilados de las calles de Alejandría. Una historia que el cineasta Alejandro Amenábar recreó en su película "Argo".

El obispo Cirilo (canonizado más tarde) y sus ayudantes parecían tomarse al pie de la letra la siguiente frase de Cristo: "No he venido a traer la paz a la tierra, sino la espada".

Youssef Ziedan cree que "el fundamentalismo se da en todas las religiones y es una forma de destruir la civilización. Y se da siempre que haya alguien que se erija en juez y que decida qué es lo bueno y qué es lo malo, quién debe vivir o quién debe ser eliminado".

Por eso escribió ese alegato en contra del fanatismo y la intolerancia que es "Azazel", para demostrar que la estructura de las religiones "es siempre la misma y el fundamentalismo también es el mismo".

"La época puede ser diferente pero la situación a la que se enfrenta el ser humano es la misma. Lo que sucedió al principio del cristianismo es lo mismo que ocurrió en los comienzos del islamismo", comenta Ziedan, que trató esta segunda cuestión en la novela que siguió a "Azazel".

En la época que se recrea en el libro, "muchos obispos jugaban a la política y no a la religión. Trataban con emperadores y autoridades más que con los creyentes. Las grandes ciudades de entonces, Atenas, Roma, Alejandría y Constantinopla, querían controlar la fe".

Frente al fanatismo de los obispos, el personaje del monje encarna "al ser humano de verdad, que a través del misticismo y de sufismo busca resolver sus dudas. Es el hombre enfrentándose al universo misterioso, al simbolismo de los libros sagrados, pero también a sí mismo, a sus deseos, sus sueños, sus necesidades". Y un ser humano que sucumbe ante la tentación de las mujeres.

Ziedan es de respuestas largas y pausadas y apenas hubo tiempo en la entrevista para hablar de la situación actual de Egipto, aunque sí para que el escritor afirmara que su país "está mejor ahora" que cuando gobernaba la Hermandad Musulmana, con la que el novelista se enfrentó porque veía que "iban a destruir todo el país por intentar que sobreviviera una autoridad política de otro tiempo".

"Hay pequeños problemas y gente que teme a los militares, pero incluso aunque el general Abdel Fatah al Sisi (jefe del Ejército egipcio y ministro de Defensa) llegue a ser presidente, no será como en otras épocas porque ni la gente ni el mundo es como antes. Espero que él lo entienda, porque si no lo hace se destruirá a sí mismo", concluye.

(via http://noticias.lainformacion.com/religion-y-credos/credo-fe/youssef-ziedan-refleja-en-una-novela-el-fanatismo-de-la-iglesia-en-el-siglo-v_IZaTyCnO7dnNG9KMTSBLC3)

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