sábado, 26 de abril de 2014

Nick Clegg pide a la Isabel II que deje de ser cabeza de la Iglesia de Inglaterra

Crece el debate sobre la efectiva separación Iglesia-Estado en Reino Unido

La Reina de Inglaterra, con los líderes de la Iglesia anglicana

"La Reina debe abandonar su papel de jefa de la Iglesia de Inglaterra". El viceprimer ministro británico, Nick Clegg, ha abierto la caja de los truenos en la monarquía anglicana, abogando por una reorganización de esta confesión, desde 1534 presidida por el monarca inglés.

De hecho, Clegg -declarado ateo, y casado con una católica- cree que la Iglesia Anglicana podría "prosperar" si se deshinibe del seno de la Constitución británica. Una opinión que no ha pasado inadvertido y que ha generado una fuerte polémica. Tanto es así que el primer ministro, David Cameron, ha rechazado de inmediato la propuesta de Clegg afirmando que las palabras de Clegg no coinciden con la línea conservadora y que en absoluto siquiera será planteado por el Gobierno.

"A la larga sería lo mejor para la iglesia y lo mejor para las personas de fe, y lo mejor para los anglicanos, si la Iglesia y el Estado separan sus camino", dijo Clegg, un declarado ateo casado con una católica, en la radio LBC.

El viceprimer ministro, que es Presidente del Consejo Privado, uno de los principales asesores de la Reina, hizo estas declaraciones en medio de un debate político cada vez mayor sobre el papel de la religión en la vida británica .

La semana pasada Cameron insistió en que Gran Bretaña seguía siendo un país cristiano, una declaración que fue duramente atacada por ateos e intelectuales.

"Yo no soy un hombre que practica la fe pero no me parece que sea un problema de decir que tenemos una identidad cristiana importante", dijo Clegg en torno a esta polémica.

"Eso no quiere decir que seamos exclusivamente cristianos. Debemos recordar que uno de los grandes valores cristianos es la tolerancia . Estamos abiertos a las personas de otras confesiones y religiones, de todos los credos y ninguno, y eso es lo que hace a nuestro país sea muy especial".

El arzobispo de Canterbury, el Reverendísimo Justin Welby , entró en el debate diciendo que Gran Bretaña no era un país cristiano si se mide únicamente por el número de personas que asisten a las iglesias , pero que el país estaba sin lugar a dudas "modelado por y fundada sobre" el cristianismo.

La separación de la Iglesia sería deshacer un acuerdo constitucional que se ha mantenido desde que Enrique VIII rechazó la autoridad de la Iglesia Católica Romana en 1534. La Reina tiene el título de Defensor de la Fe y de Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra.

La separación de la Iglesia y el Estado es una demanda histórica de los católicos, y de los liberales e inconformistas cristianos que data de los siglos XIX y XX. Es también una demanda de muchos ateos que consideran que la religión no debe tener ninguna relación con la Constitución británica.

Mientras tanto, el Arzobispo de Canterbury argumentó que todo, desde el arte y la música, al sistema de salud y el sistema escolar había sido " puesto en la tierra " por el cristianismo". "Incluso si el número de creyentes se derrumbase , la fe seguiría formando " lo que somos, lo que nos importa y cómo actuamos" , dijo en su blog personal.

(vía RD/Agencias)

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