lunes, 28 de abril de 2014

Un católico y un ateo dan vida a Maciel

Un católico y un ateo dan vida a Maciel

Juan Carlos Colombo y Juan Manuel Bernal protagonizan el filme "Obediencia perfecta" de Luis Urquiza, en el que se aborda el tema de la pederastia; la cinta llegará a las salas el 1 de mayo.

 

Exhiben "Obediencia perfecta" en “cancha de legionarios”

A unos días del estreno de Obediencia perfecta, Juan Manuel Bernal y Juan Carlos Colombo compartieron su visión sobre la religión católica y la experiencia que vivieron bajo la dirección de Luis Urquiza, al dar vida al sacerdote pederasta Marcial Maciel.

La dualidad que existe entre ambos histriones se conjugó a la hora de crear al personaje central del filme. Por un lado, Juan Manuel porta un escapulario en el cuello, regalo de su madre; por el otro, Juan Carlos se declara ateo, libre de vínculos religiosos.

“Soy ateo, no tengo ninguna convicción  religiosa, quizá lo más cercano sea el teatro, pero el problema es que la Iglesia y la religión católica que conocemos hoy, ya no tienen nada qué ver con el cristianismo de antes”, dijo en entrevista Juan Carlos Colombo.

Alejados de prejuicios, Colombo y Bernal tomaron el reto de interpretar a quien describen como un “ser humano de claroscuros”, pese a la dificultad de entrar en la piel de un pederasta, Bernal se adentró en las necesidades del personaje, se fusionó con él.

El actor recordó lo duro que fue interpretar este personaje; y mientras torcía su escapulario entre los dedos, dijo que dar vida al cura pederasta lo llevó a terapia, yoga e incluso al médico, “fue muy fuerte, aún no puedo ver la película solo”.

“Tocar un personaje así implica romper con todos tus prejuicios, tratas de luchar contra tu moral, pero eso es muy difícil, me costó trabajo entender cómo un hombre se aproxima con estas intenciones a los niños y saber qué pasa por su mente”, añadió.

Obediencia perfecta llega el uno de mayo a las salas de cine, a fin de provocar una reflexión respecto a los abusos que ocurren dentro de algunas instituciones religiosas; “soy católico, pero eso también implica que puedo pedir una explicación”, dijo Bernal.

Tras la muerte de su madre y después de liberar su mente y cuerpo de este personaje, Juan Manuel se acercó aún más a la Iglesia, “después de mis pérdidas, me acerqué más, voy a un lugar a escuchar misa. Nunca había tenido tanto valor para mí como ahora”.

En esa iglesia “el padre me pidió que diera una plática para los jóvenes y le dije que no sabía si era adecuado cuando acababa de hacer una película donde cuestiono este tema, no sé sí a una legión, pero sé que estoy hablando de seres humanos enfermos”, añadió.

Acercarse a personajes de esta naturaleza, toca las fibras del histrión, “hablamos de humanos que sí existen y que están haciendo lo que ocurre en la película en este preciso momento, fue duro, pero por eso lo acepté”, dijo Bernal.

A diferencia de Bernal, Colombo tuvo menos complicaciones, “me tocó el personaje en su etapa mayor, no fue tan duro como en el caso de Juan Manuel; me tocó la etapa en decadencia, en la que se aferró a su idea, nunca reconoció nada, ni mínimamente”. 

Claves

Su filosofía

- Bernal compartió que no filmó una sola escena sin la presencia de los padres de cada uno de los chicos que actuaron con él, “estaban el psiquiatra, un couch y los padres de los niños; todo fue absolutamente cuidado y hay un detrás de cámaras”.

- Para Colombo, “la pederastia no es un asunto de ahora, las cruzadas eran un acto de pederastia”.

Fuente: HEy

(vía diariocambio.com.mx)

No hay comentarios: