miércoles, 25 de junio de 2014

Un clérigo judío, uno musulmán y otro protestante impulsan la creación de un templo donde rezar juntos

Tres religiones, tres fes, tres formas de vida. Cuando pensamos en cristianismo, judaísmo e islam pensamos, inmediatamente, en tres formas diferentes de ver la vida que, como aceite y agua, nunca llegarán a juntarse. Sin embargo, Alemania se ha planteado la posibilidad de que puedan estar juntas pero no revueltas. Tres religiones, tres fes pero sólo un templo.

Berlín cree que está haciendo historia mientras musulmanes, judíos y cristianos unen sus manos para construir un lugar de rezo donde todos puedan dedicar su tiempo a su fe. La ‘Casa de Uno’, como se la llamará, será una sinagoga, pero también una iglesia y una mezquita. Todo bajo el mismo techo.

Será un edificio de ladrillo, con una torre central cuadrada. Alrededor de un patio se construirán los tres lugares de culto. Todo esto en el corazón de Berlín, en la plaza de Pedro. Su ubicación es muy significativa, si tenemos en cuenta que fue el lugar donde nació la ciudad de Berlín y donde se erigió su primera iglesia. “A partir de los cimientos de las antiguas iglesias se va a construir ahora un edificio que albergará varias religiones. Las personas que acudan a él seguirán siendo fieles a sus propias creencias, sacarán fuerzas de estas y entablarán un diálogo pacífico entre ellas y con la sociedad secular”, asegura Gregor Hohberg, pastor de la parroquia protestante de San Pedro.

Desde el punto de vista de los judíos es, quizás, una ciudad más polémica, ya que Berlín es el centro donde “se planeó el sufrimiento judío” pero es ahora “donde se construirá un centro por las tres religiones monoteístas que dieron forma a la cultura europea”, en palabras del rabino Tovia Ben Chorin. Él mismo asegura que habrá gente de cada uno de los grupos que no podrá sobrevivir a esta unión, “pero es su problema, nosotros tenemos que empezar por algún lado y eso es lo que estamos haciendo”.

También el imam involucrado, Kadir Sanci, ve la ‘Casa de Uno’ como une señal para lanzar al mundo de que “la gran mayoría de los musulmanes somos pacíficos y no violentos”. Además, un lugar como este puede servir para que cada de las diferentes culturas aprenda cosas sobre las demás.
Igualdad en la construcción, pero marcando las diferencias

Cada una de las tres áreas de este templo tres-en-uno tendrá el mismo tamaño que las demás, aunque se construirán de forma diferente. El arquitecto que está detrás de este proyecto de solidaridad religiosa es Wilfried Kuehn, que confirma que cada uno de los espacios “está diseñado según sus necesidades religiosas, según las particularidades de cada fe”.

“Hay, por ejemplo, dos niveles diferentes en la mezquita y la sinagoga, pero sólo uno en la iglesia. Habrá un órgano en la iglesia y lugares donde lavarse los pies en la mezquita”, añade. Kuehn y su equipo de arquitectos han estado evaluando los diseños de los tres tipos de templos y han encontrado “más parecido del que se esperaban”.

“Comparten muchas tipologías arquitectónicas, no son tan diferentes”, asegura Kuehn. “No es necesario, por ejemplo, que una mezquita tenga minarete, sólo es una posibilidad, pero no una necesidad. Y las iglesias no tienen que tener necesariamente una torre”, añade. “Hemos vuelto a los orígenes cuando estas tres fes estaban más cerca las unas de las otras y compartían muchas estructuras arquitectónicas”.

En el pasado, según recoge la BBC, diferentes fes han utilizado los mismos edificios, no obstante no lo han hecho en el mismo período. Las mezquitas en el sur de España se convirtieron en catedrales después de la reconquista cristiana. En Turquía, las iglesias se convirtieron en mezquitas. En Reino Unido, las antiguas capillas galesas acabaron siendo iglesias en el siglo XVIII, para después pasar a ser sinagogas antes de convertirse en mezquitas. Ahora, esto es diferente: las tres fes podrán profesarse a la vez bajo el mismo techo.
Un proyecto que se levantará gracias a la colaboración de protestantes, musulmanes y judíos

Hohberg es uno de los que está detrás de esta idea. Pertenece a la Iglesia protestante y quiere que “Berlín sea la ciudad donde la gente, de todas las partes del mundo, se reúna para dar un bueno ejemplo de unión”. Es un ejemplo que Berlín no ha dado en el pasado, de hecho. Es este párroco el que explica el por qué del lugar escogido.

La plaza de Pedro fue el lugar donde se construyó la iglesia de San Pedro, en el siglo XII, que dio lugar a la construcción de la propia ciudad a su alrededor. El edificio quedó parcialmente dañado a finales de la II Guerra Mundial cuando el Ejército Rojo liberó la capital alemana. Sus restos fueron destruidos después por las autoridades germanas.

Hace ahora seis años, varios arqueólogos encontraron los restos de un antiguo cementerio. Fue en ese momento cuando se decidió que había que hacer algo para hacer resurgir a esa comunidad y su lugar de culto. No obstante, el proyecto se expandió y fue más allá, para dejar de ser un edificio de una sola fe para llegar al plan actual: tres fes en un solo templo. “Bajo un solo techo: una sinagoga, una mezquita, una iglesia. Queremos utilizar estas instalaciones para nuestras tradiciones y nuestros rezos. Y también queremos utilizar la del medio para el diálogo y el debate, y para la gente que no tiene ninguna fe”.

Aunque la idea ha sido de estos tres clérigos de las tres religiones, el proyecto será de todos: para financiarlo se nutren de donaciones particulares. El plan de la ‘Casa de Uno’ tiene un valor inicial de 43,5 millones de euros, de los que, hasta el momento, sólo se han recolectado 17.560 euros, un 0,04%. Pero es un proyecto muy reciente y todavía tiene tiempo por delante para recaudar más fondos.

Para financiar este proyecto que une las tres fes y que fomenta el diálogo interreligioso y también entre las tres religiones y la sociedad laica, existen diferentes maneras. Por un lado, existe la posibilidad de donar piedras para la construcción, que son piedras simbólicas por valor de 10 euros cada una. Por otro lado, también se puede crear una página de campaña destinada a compartir con familiares, amigos, compañeros de trabajo, estudiantes o miembros de la comunidad para movilizar a los demás. Por último, también desde la futura ‘Casa de Uno’ invitan a colaborar con todas las iniciativas de tipo religioso que fomenten el debate pacífico.

¿No será algo problemático? Parece que no. Anna Poeschel, responsable de comunicación de esta futurra sinagoga-mezquita-iglesia, ha asegurado a Lainformacion.com que no tiene por qué haber ningún problema porque las tres comunidades "están separadas en salas de rezo" donde cada uno "podrá retirarse y rezar según sus propioas tradiciones".

Además, en caso de ser necesario, las tres "están unidas por una cuarta sala, que sirve como espacio de reunión, de debate y mutua comprensión". Asimismo, Poeschel explica que este proyecto está y seguirá "abierto a todo el mundo", sea creyente o no. No obstante, el proyecto fue impulsado por "una congregación protestante, un grupo de judíos liberales y una asociación musulmana suní", la rama del Islam más numerosa, ya que el 90% de los musulmanes del mundo pertenecen a esta.

(via noticias.lainformacion.com)

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