sábado, 30 de agosto de 2014

Los alcaldes ayunando, ¿y el pueblo?

POR: FRANCISCO J CONCEPCIÓN

La reciente oleada de ayunos está poniendo en peligro la gobernanza municipal. No se trata de que con el ayuno Aníbal Vega Borges, Mayita, José Guillermo, Abel Nazario u otro de los alcaldes vaya a morir de inanición, obviamente los ayunos son de mentira, sino que se pone en peligro la gobernabilidad democrática. A los alcaldes que han decretado días, semanas, meses o años de ayuno y humillación se les olvida que nuestro país es legalmente un país secular. 

Honestamente yo no sé ni por qué tenemos que estar recordándole a los alcaldes que existe una cosa llamada “separación de Iglesia y Estado”. No se trata, como algún grupo afirma, de eliminar la libertad religiosa. 
Recientemente me topé con un escrito de un supuesto abogado, y digo supuesto por que no es posible ser abogado y decir cosas como esas, diciendo que lo que el Departamento de Justicia quería, en el caso de los pedófilos encubiertos por el Obispo de Arecibo, era atentar contra la libertad religiosa de todo el mundo.

Volvamos al inicio. Puerto Rico es un país secular. Que seamos un país secular no es lo mismo que decir que somos un pueblo secular, en eso puedo coincidir. Puerto Rico, por razones históricas, algunos dirían que por razones histéricas, es un país religioso. No estoy diciendo que seamos profundamente religiosos o que todos lo son, obviamente porque darse una vueltita por nuestras carreteras nos indica que algo de eso parece que falta, pero sí que somos, aunque sea culturalmente, tradicionalmente religiosos. Mucha de la gente, aunque no sepa ni por qué, ni realmente qué es lo que cree, cree en algo. Eso yo no lo critico, que crean en lo que quieran. Pero de ahí, que seamos religiosos, a venir con un embeleco de estar haciendo ayunos con auspicios municipales se nos va la mano. El artículo 2, sección 1 de la Constitución, que todavía sigue vigente, dice: “No podrá establecerse discrimen alguno por motivo de raza, color, sexo, nacimiento, origen o condición social, ni ideas políticas o religiosas”. No podrá establecerse, se refiere al Estado, al Gobierno, en todo caso los municipios están amarrados por este principio. “No podrá establecerse discrimen alguno”. Una de las razones por las cuales no se puede discriminar es por razón religiosa. ¿El ayuno no es un tipo de discrimen? Podríamos preguntar si todos los sectores se sienten identificados con esta convocatoria religiosa. Pero, aun cuando todo el mundo se sienta identificado con el ayuno, hay otra razón por la cual es ilegal.

La misma Constitución que sigue vigente, aunque algunos creen que ya no sirve, dice: “No se aprobará ley alguna relativa al establecimiento de cualquier religión ni se prohibirá el libre ejercicio del culto religioso. Habrá completa separación de la Iglesia y el Estado”. Desde el final, “habrá completa separación”. La Real Academia de la Lengua Española define el concepto separar como: “Establecer distancia, o aumentarla”. Si ha de haber completa separación entre Iglesia y Estado entonces se trata de que ha de haber distancia entre ambos cuerpos o aumentar dicha distancia. Veamos de nuevo. Si somos un pueblo secular, quiere decir que, aunque somos o algunos son religiosos, no podemos usar al Gobierno para discriminar contra los que no sean religiosos. Tampoco, y esta parte es importante, podemos tener a la Iglesia, sea la que sea, una secta, un grupito, un grupete, una cosita de nada, cualquier cosa que sea un grupo religioso, como la Iglesia Católica o la Episcopal, o la Luterana, o la Iglesia del Monte tal o cual, mezclada con el Estado. Además, seamos un poquito serios, ¿no deberían andar en mejores compañías los seguidores, supuestos, de Jesús de Nazaret? Por ejemplo, con los pobres y los perseguidos.

Los alcaldes se han olvidado de lo que dice la Constitución. Habrá completa separación, ya eso ni importa. Cuando un alcalde proclama un ayuno está rompiendo esa distancia. Cuando el alcalde firma una proclama de ayuno y humillación está dejando a un lado la completa separación. Algunos dirán que se trata de una separación chiquita. Bueno, a menos que hayan cambiado el texto constitucional, ahí dice, al menos hasta cuando yo lo leí, que la separación sería “completa”. Pero el alcalde que firma la proclama viola la norma constitucional de otro modo. “No se aprobará ley alguna relativa al establecimiento de cualquier religión”. Cuando el alcalde firma la proclama está estableciendo, directa o indirectamente, una religión oficial. Esto es parte del poder de gobernar. No se trata meramente de si se usan o no se usan fondos públicos, es que cuando el alcalde, actuando como tal, firma una proclama, aunque sea simbólica, sobre un ayuno o cualquier locura religiosa, está actuando en capacidad oficial. Lo que dice el acto del alcalde es que el ayuno es parte de las funciones del municipio. Busqué en todos lados y no vi en la Constitución ni en la ley un artículo que diera poder para convocar ayunos oficiales.

El alcalde que se sienta tan abandonado que necesite ayunar que lo haga en privado. Además, ese a quien ellos dicen seguir dijo algo sobre eso. “Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres”. Eso lo dijo aquél a quien estos dicen que siguen, aunque yo en el fondo creo que ninguno de esos alcaldes ha leído ni un cuento de muñequitas recientemente. Mire señor o señora según le toque, no sea hipócrita. ¿Quiere orar y humillarse? Hágalo en secreto, como dice el libro que debería haber leído si fueran religiosos. Cuando el alcalde de Isabela, el de Mayagüez, el de Vega Baja, la de Ponce, el de Manatí, el de Yauco y cualquier otro viene firmando proclamas de ayuno están haciendo dos cosas. Primero está violando la ley, y yo creo que simplemente debería ser destituido; segundo está violando el mandato de su dios, oren en secreto dijo Jesús, y por mi deberían ser excomulgados. Pero, además de esas dos cosas, están admitiendo que no pueden, no saben y no quieren gobernar de verdad. Así que les digo, si van a ayunar háganlo en secreto y de una vez se quedan encerrados, dejen que venga uno menos loco para gobernar.

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