domingo, 10 de agosto de 2014

Los islamistas hacen una cacería humana de miles de fieles de una antigua religión

Las pocas imágenes que llegan desde Irak son aterradoras. Decenas de miles de personas llevan días a la espera de ayuda en las montañas del norte del país, soportando temperaturas superiores a 40 grados. Muchos han muerto de sed, especialmente los niños y ancianos.

Una fe antiquísima. Los refugiados pertenecen a la minoría religiosa kurda de los yazidíes o yaziditas, una antiquísima religión con más de 4.000 años de existencia. Pero para los islamistas que han cercado las montañas, son “adoradores del demonio” que deben morir.

   La última tragedia iraquí comenzó hace una semana, cuando la milicia terrorista sunita del Estado Islámico (EI) se hizo con el control de una amplia zona al norte y al oeste de la ciudad de Mosul. Entre otras, conquistaron Sinjar, la ciudad en la que vivían unos 500.000 de los 800.000 yaziditas que se calcula que hay en todo el mundo.

   Hasta entonces, y comparada con el resto del país, esta región de Irak era relativamente segura. Tras la conquista de Mosul por los yihadistas el pasado 10 de junio y la consiguiente retirada del ejército iraquí, los soldados kurdos avanzaron sus posiciones en esta zona.

Brutalidad. Los ataques de los yihadistas contra los yaziditas son brutales, una auténtica cacería. “Decapitan a los hombres y a las mujeres las violan, las obligan a contraer matrimonio o las venden como esclavas sexuales y las matan despiadadamente”, afirma Telim Tolan, del consejo central de los yaziditas en Alemania. Y esto sucede constantemente estos días. “El Estado Islámico tiene el objetivo de eliminar a todas las minorías religiosas de la región”, explica este hombre que está en contacto directo con los yaziditas de Irak. El “asesinato en masa” de yaziditas es sólo el comienzo, sostiene. “Estamos en la parte más baja de la pirámide”, explica. Porque mientras que los cristianos tienen la posibilidad de irse, entre los yaziditas las opciones son sólo la conversión o la muerte.

   El Corán reconoce a los cristianos como una comunidad religiosa que merece protección (aunque el EI no respeta este precepto, como se vio en Mosul), pero los yaziditas carecen de ese status.

   El hecho de que no sólo crean en un dios, sino también en un ángel, es para los islamistas una herejía. Y es que los yaziditas adoran al ángel Mekek Taus, que para los islamicos es Satanás, el diablo mismo.

   El lugar más sagrado para los yaziditas es el valle de Lalish, una región que también está siendo amenazada por el avance de los extremistas islamicos. Algo más al sur, en Shichan, se encuentra uno de los grandes asentamientos yaziditas, donde residen unos 150.000 fieles. Y aunque los combatientes del Estado Islámico aún no han conquistado la zona, ni siquiera tras el inicio de los ataques aéreos estadounidenses está exenta de peligro.

   “Los bombardeos están surtiendo efecto, pero no hemos logrado dar un giro a la situación”, señala Tolan. Con todo, los soldados kurdos han logrado rescatar a unos 10.000 yaziditas de las montañas de Sinjar, mientras los aviones estadounidenses lanzan toneladas de ayuda humanitaria. Pero según el portavoz del consejo central de los yaziditas, aún quedan unas 200.000 personas atrapadas en las montañas. Y ellos esperan que los soldados finalmente los liberen de los islamistas.

(Via lacapital.com.ar)

No hay comentarios: