jueves, 2 de octubre de 2014

La religión no aumenta la moral de la gente, según reveló un estudio

Quizás nuestras creencias no nos marcan tanto como guiarnos moralmente. Según un estudio realizado en Estados Unidos y Canadá con más de 1.200 personas, la filiación religiosa no tendría nada que ver con nuestras decisiones morales en el día a día. Veamos cómo llevaron adelante este estudio.













Una forma innovadora de investigar
La observación de los participantes no se llevó a cabo en un laboratorio, ni en la calle, ni puerta por puerta. El relevamiento se llevó a cabo a través de mensajes de texto. Cada día, durante tres días, los participantes recibieron cinco mensajes de texto que les preguntaba si habían experimentado o presenciado un acto moral en la pasada hora. Si los participantes contestaban que si, recibían más preguntas sobre el hecho.
Los investigadores recolectaron 13.000 respuestas, de las cuales 4.000 describían acciones morales o inmorales, que iban desde cuestiones mundanas prácticamente absurdas, a problemáticas más complejas.
El uso de los smartphones implica algunas ventajas importantes para los investigadores. Para implementar un estudio de estas características de forma personalizada se necesitarían cientos de horas de trabajo contratado de encuestadores, además de toda una logística de organización del trabajo. Los teléfonos inteligentes permiten que el participante reciba la pregunta y la contestes a través de la web desde cualquier lugar en cualquier momento.
Sin dudas, abaratar los costos es una política importante de cualquier grupo de investigación. Pero la principal utilidad de realizar el relevamiento de esta forma no tiene tanto que ver con los costos de la investigación, sino más bien con la calidad de las respuestas de los participantes.
¿Los smartphones le quitan credibilidad al estudio?
En otros estudios sobre moralidad todos los participantes se enfrentaban a los mismos estímulos o situaciones hipotéticas, y eran presionados a tomar una decisión. Ese tipo de estudios presenta en principio dos problemas.
En primer lugar, no todas las personas identifican las mismas situaciones como disyuntivas morales. Es decir, las situaciones hipotéticas estandarizadas no necesariamente implican la misma problemática para todos los participantes.
Y en segundo lugar, puede suceder que una persona no quiera reaccionar, o no tenga una respuesta o un curso de acción "sincero" para elegir, y en el contexto de la observación de laboratorio se vea obligado a reaccionar de forma que en realidad no quiere.
En este estudio los participantes tienen la libertad de identificar por sí mismos las situaciones que implican decisiones morales, y la libertad para reaccionar de la forma que les parezca correcta. Además, tienen la posibilidad de explicarlo con sus propias palabras y sin presiones externas. Esto es una gran ventaja a la vez que una gran dificultad.
La ventaja es que la información es lo más cercana a la realidad posible. La enorme dificultad es metodológica: procesar todas las respuestas y analizarlas de forma individual es sin dudas un trabajo engorroso.
Los resultados
Los investigadores encontraron que los participantes religiosos y no-religiosos habían realizado similares acciones morales e inmorales. A su vez, observaron lo mismo para liberales y conservadores; por lo tanto no sólo la religión no determina nuestra moralidad, tampoco lo hace la ideología.
Las diferencias que observaron tenían que ver con los sentimientos luego de realizar alguna acción o tomar una decisión. Observaron que la intensidad de algunas emociones tales como culpa, vergüenza, lástima y orgullo, diferían entre religiosos y no religiosos.
Entre liberales y conservadores, observaron que más allá de los cursos de acción elegidos, y los sentimientos sobre los mismos, unos y otros tenían diferentes formas de comunicar sus experiencias.
Se debe tener mucho cuidado con estos resultados. En primer lugar la muestra de personas no es del todo representativa de las diferentes situaciones socioeconómicas, ideologías políticas o filiaciones religiosas. Así que, al menos en principio, las conclusiones son válidas sólo para el tipo de población en la que se aplicó la investigación.
En segundo lugar, el hecho de que no haya habido grandes diferencias en la cantidad de "acciones morales" que experimentaban unos y otros, no significa que no haya diferentes valores y principios entre ellos.
Sin dudas, la filiación religiosa o política determina en gran medida cómo nos comportamos.
Las diferencias entre las personas dan cuenta de una gran diversidad de valores, principios, sentimientos e ideas sobre el mundo y la vida en general. El hecho de que no haya algunos valores "más morales" que otros, no significa que no existan diferentes morales.

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