miércoles, 17 de junio de 2015

En apoyo a Rita Maestre

Ediciones Prensa Libre S.L.

La portavoz del Gobierno municipal de Madrid, Rita Maestre, está siendo puesta en la picota política por su participación, hace cuatro años, en una acción en la capilla del campus de Somosaguas con la que se rechazaba la existencia de esa y otras capillas universitarias. El ultramontano ataque político se basa en que está imputada por un delito contra los sentimientos religiosos por “profanar” la capilla de la Complutense exhibiendo en ella sus tetas y diciendo frases contra el papa y la Conferencia Episcopal.

El caso es que son las capillas de las universidades públicas las que atentan contra los sentimientos democráticos, contra la racionalidad científica y contra la libertad de conciencia. Recuérdese que en esas capillas lanzan sus sermones los sacerdotes de una institución homófoba, misógina y con una extraordinaria historia criminal. Téngase en cuenta el ridículo que supone que en un espacio universitario se realicen rituales mágicos como la transformación de pan y vino en el cuerpo (¿exangüe?) y la sangre de un personaje fallecido hace un par de milenios (algo más propio del colegio de Harry Potter que de un espacio científico y humanista). Pero resulta que lo delictivo es quejarse abiertamente del atropello que supone que aquel agravio y esta estupidez se realicen en la universidad pública. De que son las capillas las que profanan la universidad pública.

El portavoz municipal del PSOE en Madrid, Antonio Miguel Carmona, que ya en campaña mostró que no es confesional a secas, sino multiconfesional, pide oportunistamente, junto a la caverna mediática y a la derecha montaraz, el cese de Rita. No parece escandalizarse de que existan capillas en la universidad pública, sino de que haya quien tenga la decencia y el valor de denunciarlo, como Rita. Y ahora se ceba con ella porque está siendo imputada por el susodicho “delito contra los sentimientos religiosos”. Carmona, que se dice socialista (que el otro Pablo Iglesias lo perdone), no se da cuenta de que la mera existencia de ese delito es inadmisible en una democracia, y que es, en cambio, algo propio del nacionalcatolicismo (o clerofascismo). No digo, en absoluto, que Carmona sea clerofascista, seguramente es solo que le falta conciencia socialista o meramente democrática (y, sin duda, sensibilidad laicista).

Espero que Carmena mantenga a Rita Maestre como portavoz municipal. Lo contrario la descalificaría desde el laicismo, la democracia y la mera sensatez.

Juan Antonio Aguilera Mochón es socio de infoLibre

(Via infolibre.es)

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