sábado, 4 de julio de 2015

Flemming Rose: "Los musulmanes tiene que aceptar incluso la blasfemia"

Flemming Rose: "Los musulmanes tiene que aceptar el rechazo a la religión e, incluso, la blasfemia"
El editor danés ha hablado en Madrid de libertad de expresión en un debate organizado por FAES.

MARIANO ALONSO

En septiembre se cumplirá una década desde que el periódico danés Jyllands-Posten publicase por primera vez unas caricaturas del profeta islámico Mahoma que tardarían poco en dar la vuelta al mundo y que han provocado la ira criminal del terrorismo islámico, la última vez el pasado mes de enero en París. El editor de ese diario, Flemming Rose, ha participado este viernes en Madrid en la apertura del seminario de la fundación FAES "La tiranía del silencio" que dirige la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo, quien ha presentado el acto, celebrado en la sede de la Asociación de La Prensa de Madrid, junto al director de FAES Javier Zarzalejos.

Durante su conferencia, Rose ha lanzado un alegato que niega el derecho "a no ser ofendido" que muchos ciudadanos creen poseer en el mundo globalizado. Algo que afecta a los creyentes islámicos, a los que ha pedido expresamente que acepten la blasfemia -castigada incluso con la pena de muerte en la mayoría de países musulmanes, como ha recordado- y el rechazo expreso de la religión. Pero también a otras confesiones y situaciones. El célebre editor danés ha manifestado sin ambages su postura contraria a las leyes que prohíben la negación del Holocausto o la "glorificación del terrorismo" un camino, este último, que a su juicio ha tomado erróneamente Francia. En su opinión, no se puede cambiar "tabú por tabú" pues este camino llevaría, ha asegurado, a impedir cualquier comentario amparado en la libertad de expresión sobre líderes religiosos e, incluso, sobre otro tipo de líderes, como Karl Marx o Adam Smith.

Flemming Rose ha dedicado buena parte de su intervención a las legislaciones sobre delitos de opinión en países del este, algunas tan "absurdas" como la que en Rusia impide criticar el papel soviético en la Segunda Guerra Mundial. "Eso significa que mi amigo Antony Beevor no podría viajar a Moscú", ha ironizado. También las legislaciones sobre la memoria han sido objeto de sus dardos dialécticos, ya que, por ejemplo, la prohibición de los símbolos comunistas en Ucrania llevaría a la paradoja, ha dicho, de que un soldado soviético condecorado por combatir a los nazis no pueda ese exhibir esa condecoración.

Su oposición a las leyes que prohíben el negacionismo han animado el debate posterior, en el que el periodista Arcadi Espada, si bien ha asegurado compartir su posición de fondo, ha negado que pueda compararse "un hecho" como el Holocausto con "una opinión" como la religión islámica. El diplomático Javier Rupérez también ha discrepado, enfatizando las razones que llevaron a promover legislaciones contra "el mayor horror que ha conocido el mundo". El debate ha derivado hacia el caso del concejal de Madrid Guillermo Zapata, del que Rose ha pedido que sea juzgado "en el tribunal de la opinión pública. Que los votantes no se olviden la próxima vez".

El editor del Jyllands-Posten ha recordado la publicación hace diez años de las caricaturas de Mahoma subrayando cómo en el mundo globalizado de hoy algo publicado en un país pequeño en una lengua minoritaria se convirtió en poco tiempo en una información global que "llegó descontextualizada a Oriente Próximo".

Rose se ha mostrado finalmente pesimista sobre el estado de la libertad de expresión en el mundo: "Si seguimos así no podremos hablar de qué es un valor común".

(Via m.libertaddigital.com)