viernes, 23 de diciembre de 2011

El ateo imperfecto

FRANCISCO Rodríguez

Christopher Hitchens, el más brillante de los "apóstoles del ateísmo", ha perdido la batalla contra el cáncer. Según la revista Time , era la séptima persona más influyente del mundo. Autor descomunal, dotado de una prosa fluida y elegante, de un ingenio mordaz no exento de humor y de conocimientos enciclopédicos, era además un adicto a los debates acalorados, donde se postulaba como garante de la razón y detractor acérrimo de las religiones. Como polemista aguerrido, estaba más en la línea dura de Michael Onfray que de la moderada de André Comte-Sponville .

André Frossard , rememorando su pasado de espaldas a la religión, escribió en Dios existe, yo me lo encontré que él y sus compañeros habían sido "ateos perfectos, de esos que ni se preguntan por su ateísmo". Recuperando la terminología empleada por Frossard, podemos afirmar que Hitchens fue un ateo imperfecto, pues no hizo en su vida sino estudiar a fondo las pulsiones --en su opinión negativas-- que llevan al ser humano a abrazar la fe religiosa. Durante décadas divulgó sus ideas ateas en numerosos libros y artículos que unos leían con gozo, otros con ira y algunos --quizá sus lectores más apasionados-- a escondidas. Era, en fin, un autor al que había que leer siempre con un lápiz en la mano para subrayar con admiración o con encono sus pasajes más incendiarios. Leer a Hitchens era --es-- estudiar a Hitchens.

Una lectora (católica) me alertó días atrás de la muerte de este ateo imperfecto y me confesó que había rezado por él. Supongo que, en caso de existir el cielo-paraíso, Hitchens ya estará discutiendo la existencia de Dios con el mismísimo Dios.

(vía elperiodicoextremadura.com)

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