sábado, 17 de marzo de 2012

Cuatro millones de católicos en Inglaterra recaudaron 15 veces más para Haití que 13 millones de no-religiosos

La campaña de Non Believers Giving Aid, dirigida también a 21 millones de ateos y agnósticos de EEUU, consiguió sólo 500.000 dólares. Nuevos estudios muestran que los no-creyentes son menos solidarios.

J. A. Antonio

¿Son más generosas las personas religiosas que las ateas? ¿O es que el tejido social que crean las comunidades religiosas favorece la generosidad? ¿Es que hay en el agnosticismo algo intrínsecamente contrario a la solidaridad?

La observación sociológica empieza a contar con herramientas para medir el comportamiento solidario de creyentes y no creyentes para responder a esos interrogantes. El reciente caso de Gran Bretaña es quizá el más claro, por la trasparencia de sus datos.

La clave de Haití

En 2010, con el gran terremoto de Haití, los medios de comunicación llamaron a la solidaridad en todo el mundo. El activista ateo o agnóstico Richard Dawkins creó en ese momento la asociación "Non Believers Giving Aid" [No-creyentes dan ayuda], que se divulgó profusamente en lengua inglesa en la prensa británica, norteamericana. Recogían fondos para Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras para mostrar que la gente sin creencias religiosas también es generosa y solidaria. Hicieron campaña por esta asociación 17 entidades diversas: ateos, laicistas, no-religiosos, "humanistas", "racionalistas", "escépticos", etc... Cientos de blogs pidieron que se donase a "Non Believers Giving Aid".

No está claro si se puede hablar de una "comunidad no creyente", pero si existe su "ONG" es "Non Believers Giving Aid", que en 2010 salió en televisiones y periódicos con profusión. Su web daba instrucciones para beneficiarse de las importantes desgravaciones fiscales en el Reino Unido y en EEUU.

Según Wikipedia, que cita a la misma web de "Non Believers Giving Aid", la "solidaridad de los no creyentes" juntó 500.000 dólares (es decir 382.462 euros; o 317.700 libras esterlinas).

Aunque llegaran cantidades de Australia y Nueva Zelanda, parece evidente que el dinero "no-creyente" llegó sobre todo de Gran Bretaña y Estados Unidos. En Gran Bretaña hay 13,4 millones de "no-religiosos", según el informe de 2010 del Parlamento Británico "Religion in Britain". En Estados Unidos hay 21 millones de ateos y agnósticos según el informe ARIS de 2010. Si se le suman las personas que creen en "un poder superior" pero que no se quieren definir como religiosos (los convocantes de la próxima marcha atea de Washington los suman todos), serían en total 48 millones de americanos "no-religiosos".

Pese a que el terremoto de Haití estaba en todos los medios de comunicación y pese a la colaboración de 17 entidades militantes "no-religiosas" en Reino Unido y EEUU, la solidaridad organizada de los 61 millones de "no-religiosos" britano-americanos, apenas consiguió medio millón de dólares. Sin duda ayudaron a muchas personas necesitadas en Haití y fue buena cosa recoger esa ayuda... pero como medidor sociológico de la generosidad del tejido social no-creyente no es muy impresionante.

En contraste, sólo en Inglaterra y Gales, región europea muy secularizada, en 2010, en medio de noticias sobre escándalos de pederastia, la CAFOD (el equivalente anglo-galés a Manos Unidas, la solidaridad católica para el extranjero) recaudó para Haití 5,65 millones de euros (7,4 millones de dólares o 4,7 millones de libras esterlinas). Es decir, la ONG católica inglesa de ayuda al desarrollo recaudó 15 veces más para Haití que la ONG "no creyente".

Insistamos en que los no-creyentes triplican a los católicos en Inglaterra-Gales. Hay 13,4 millones de no creyentes en la isla, mientras que solo hay una pequeña minoría de 4 millones de católicos (los católicos escoceses no cuentan porque no daban a CAFOD sino a su socia escocesa, independiente). De esos 4 millones de católicos, sólo 1 millón va a misa con cierta regularidad.

Eso permite decir que el tejido social católico ingles, tres veces más pequeño que la "comunidad no creyente", fue, por lo tanto, 15 veces más generoso. Es decir, en proporción (libras por persona en cada grupo social), 45 veces más generoso. Y eso si contamos solo los 13,4 millones de "no-religiosos" británicos: recordemos que "Non Believers Giving Aid" se dirigía al menos a los 61 millones de "no-religiosos" de EEUU y Reino Unido.

Repasando los "peros"

Se puede decir que los no-religiosos sin duda también vehicularon su generosidad a través de otras entidades. Lo mismo, sin embargo, es cierto también para católicos, anglicanos, evangélicos, etc... porque muchos dieron a Cruz Roja o entidades no confesionales.

También se puede decir que los 13,4 millones de "no creyentes" británicos son poco militantes en su identidad. Pero lo mismo puede decirse de la comunidad católica británica: ya hemos dicho que solo un millón va a misa con regularidad.

Otra objeción que puede darse es que los no-creyentes son generosos individualmente, pero no a través de entidades, que no es justo comparar CAFOD y "Non Believers Giving Aid" (a pesar de que la prensa e Internet no dejó de hablar de "Non Believers Giving Aid", especialmente en Inglaterra, donde vive Dawkins).

Efectivamente, haría falta medir la generosidad individual de los ingleses, contrastando con su religiosidad.

Y esto es lo que acaba de hacer el "Market Tracker Report de 2011" realizado por Charities Aid Foundation (CAF), una entidad especializada en estudios sobre donaciones y patrocinios desde hace 80 años. Su estudio analizó con detalle a 507 donantes de más de 50 libras [60 euros] al año, elegidos con criterios estadísticos. Los resultados son claros:

- los donantes con creencias, aunque no las practiquen (la mitad de los creyentes entrevistados admitían no tener creencias muy fuertes), daban bastante más del doble (576 libras, casi 700 euros) que los que no tenían creencias religiosas (235 libras, es decir, 282 euros)

- los donantes religiosos prestan mucha más atención a las ONGs sanitarias o de ayuda internacional al desarrollo que a las evangelizadoras. Solo un 31% de los donantes religiosos entregó algo a programas para actividades religiosas, mientras que el 68% dio para entidades médicas solidarias y un 48% a ayuda internacional al desarrollo.

Saber organizarse

Alguien podría aún responder que los no-creyentes sí son muy solidarios y generosos, pero que al no estar organizados en comunidades que se reúnen y crean obras colectivas (parroquias, colegios, gremios, asociaciones) no son muy eficaces en esfuerzos colectivos.

Pero precisamente eso no es sino un argumento a favor de las bondades de la religión organizada: la religión crea tejido social, iniciativas eficaces, supera el individualismo y el egoismo tan comunes en el occidente opulento y genera sinergias de generosidad eficaz.

Si eso es así, la sociedad que quiera ciudadanos generosos, implicados y organizados, lo que debería hacer es fomentar la actividad religiosa, y desincentivar la arreligiosidad.

(vía forumlibertas.com)

Nota de Ateorizar: Para que no se diga que no somos justos y no ponemos este tipo de noticias. Lo que si no menciona el autor es el costo de “fomentar la actividad religiosa” en otras areas. El “fomentar la actividad religiosa” tiene consecuencias negativas para la sociedad que puede no justificar los beneficios.

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