lunes, 5 de marzo de 2012

Líderes de religiones afrocubanas recuerdan que Juan Pablo II no quiso recibirlos

“El Papa Juan Pablo II no quiso en ningún momento dirigirse a nosotros” durante su visita a la Isla en 1998, dijo el babalawo Lázaro Cuesta

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Representantes de religiones afrocubanas, cuyos practicantes constituyen abrumadora mayoría religiosa en Cuba, pues superan ocho a uno a los católicos, muestran poco entusiasmo con la próxima visita a la Isla del papa Benedicto XVI, reportó la AP.

“Si el Papa este que viene a visitar nuestro país tiene a bien, en su agenda de trabajo, dedicar un espacio para que los yorubas cubanos asistamos a un encuentro con él, creo que no hay inconformidad”, dijo sin mucho entusiasmo Lázaro Cuesta, uno de los más prestigiosos babalawos de la Comisión de la Letra del Año.

“Esta Comisión ya pasó por una visita del Papa Juan Pablo II y… no quiso en ningún momento dirigirse a nosotros”, agregó Cuesta.

Los líderes de las religiones afrocubanas recuerdan como un desaire la visita de Juan Pablo II, en enero de 1998, cuando el Pontífice dialogó con evangélicos, ortodoxos y hasta miembros de la comunidad judía, pero ni siquiera respondió al pedido de los babalawos de ser recibidos.

Unos días antes del arribo del Papa, los santeros organizaron un “toque de tambor” para que el viaje del Pontífice fuera favorecido por los orishas.

Según expertos, en la actualidad entre un 70 y 80% de la población en la Isla realiza algún tipo de práctica religiosa afrocubana, sea la santería propiamente dicha (Regla de Ocha-Ifá) o alguna de sus hermanas menos conocidas como la Regla de Palo Monte, la de Arará o los abakuas.

“A ese Papa (Juan Pablo II) no le interesaba reunirse con los dirigentes negros de religiones autóctonas que la iglesia Católica desprecia y siempre combatió desde hace cuatro siglos”, dijo el etnólogo y politólogo cubano residente en Brasil, Carlos Moore.

“¿Racismo? Claro que sí”, agregó.

Hasta ahora la agenda del papa Benedicto XVI, de 84 años, no incluye citas con santeros o líderes de otras religiones.

Un portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dijo que el calendario del Papa podría ser ajustado, pero descartó absolutamente una reunión con los representantes de religiones afrocubanas.

Lombardi explicó que la santería no tiene un “liderazgo institucional” y “no se trata de una iglesia” en el sentido tradicional.

“La santería es con todas las de la ley una religión”, opina experta

Los académicos explican que la santería, una de cuyas raíces llegó a Cuba por los esclavos en su mayoría pertenecientes a la cultura yoruba, aún permanece afuera de la institucionalidad en buena medida por su naturaleza antijerárquica y dispersa, por siglos de tabú y por el racismo que impide a las tradiciones afrocubanas ser acogidas por las otras comunidades religiosas.

“La santería es con todas las de la ley una religión. Una de las varias que existen aquí, pero con una particularidad distintiva, es la única cubana”, dijo la etnóloga María Ileana Faguaga Iglesias, profesora de la Universidad de La Habana.

“Su estructura no es vertical, no tiene un jefe máximo, no tiene edificaciones y nunca ha formado parte de ningún poder político”, agregó Faguaga Iglesias.

Según la etnóloga, “por historia, en algún momento todos los santeros tenían alguna práctica católica; la católica era el poder y era oficial, las otras perseguidas”.

Para Faguaga Iglesias el bautismo llegó a ser incluso una suerte de carta de identidad, toda vez que las parroquias llevaban el registro civil de las personas.

La santería está muy expandida en el pueblo, “más que cuando yo era joven. No sólo en las personas de origen africano, sino también en personas de origen europeo, blancos, que son también hoy día santeros”, dijo Carlos Manuel de Céspedes, vicario general de La Habana.

“La línea oficial del Cardenal (Jaime Ortega) y creo que de la Iglesia en general, fue que las personas que practican la santería son católicos, solo otra forma quizá desviada, pero no absolutamente herética o cismática”, comentó Tom Quigley, un antiguo asesor de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

Según cifras oficiales, en una población de 11,2 millones de habitantes de la Isla, el 65% se identificó como blanco, 10% como negros y 25 como mestizos o mulatos.

Mucho menos conocidas que las hostilidades recibidas por los católicos fueron las sufridas por los afrorreligiosos en la década de los años sesenta y setenta en Cuba.

Los santeros, la mayoría negros y mulatos, podían ser encarcelados si se los detectaba realizando sus ritos y no podían hasta la reforma de los reglamentos en los noventa ser miembros del gobernante Partido Comunista de Cuba, único legal.

“Las religiones europeas (catolicismo, protestantismo y las otras) tienen una relación tensa con las religiones autóctonas de matriz africana porque las primeras son corporaciones de la elite; ellas siempre sirvieron los intereses de clase y de raza de esas elites”, explicó el etnólogo y científico político Moore.

Una buena síntesis del ambiente de falta de comprensión que a veces sienten los líderes de las religiones afrocubanas la dio el babalawo Lázaro Cuesta.

“En Cuba… mientras se niegue la existencia de la (afro)religión se está negando nuestro patrimonio nacional, porque a esta religión la trajeron aquellos hombres que vinieron amarrados con cadenas como esclavos a este país y fueron de manera indiscutible los que después formaron la nacionalidad”, señaló.

(vía cubaencuentro.com)

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