sábado, 7 de abril de 2012

Los ateos, un grupo creciente que enfrenta la discriminación

En el año 1990, el 3.2 por ciento de la población mexicana declaró no creer en deidades. Esta cifra creció en veinte años hasta abarcar al 4.6 por ciento de los ciudadanos. Es decir, que en México existen alrededor de 5 millones de ateos.

En el año 1990, el 3.2 por ciento de la población mexicana declaró no creer en deidades. Esta cifra creció en veinte años hasta abarcar al 4.6 por ciento de los ciudadanos. Es decir, que en México existen alrededor de 5 millones de ateos.

Por Rolando Lino Mina

El ateísmo –resumiendo- es no creer en deidades ni en cualquier otra clase de seres sobrenaturales. Es común que el término ateo se aplique a personas que no creen en la existencia de un dios, pero también se usa para nombrar a quienes sin creer en su existencia, no tienen evidencia ni convicción para su refutación. Estos últimos, también son conocidos como agnósticos.

Tal y como lo demuestran las estadísticas, el ateísmo ha venido creciendo rápidamente en las últimas décadas, especialmente en ciertos países de primer mundo. En 1994, el Britannica Book of Year estimó que en el mundo había –en ese momento- mil 154 millones de personas que de una u otra forma no creían en un dios. Otras cifras señalan que el 2.5 por ciento de los seres humanos son ateos, aunque el 13 por ciento de la humanidad no profesa una religión.

Europa es el continente donde más ateos hay. En Francia, el 33 por ciento de la población es atea; en la República Checa el 30 por ciento; en Bélgica el 27; y en Alemania el 25 por ciento. Según datos de 2010 del Centro de Investigaciones Sociológicas de España, en el país ibérico el 26 por ciento de la población declara no tener dios.

En el año 1990, el 3.2 por ciento de la población mexicana declaró no creer en deidades. Esta cifra creció en veinte años hasta abarcar al 4.6 por ciento de los ciudadanos. Es decir, que en México existen alrededor de 5 millones de ateos. En contraste, el 89 por ciento de la población se declaran católicos, aunque no necesariamente sean practicantes.

El psicólogo norteamericano James H. Leuba encuestó en 1914 a mil científicos acerca de sus creencias religiosas. El 58 por ciento dijo no creer en la existencia del dios judeo-cristiano. 81 años después se realizó una encuesta similar, y el porcentaje se mantuvo casi intacto: el 61 por ciento de los hombres de ciencia expresaron no creer en la existencia de un ser superior. De acuerdo con la revista Nature, el 93 por ciento de los científicos adscritos a la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos son ateos.

Sin embargo, aún cuando los ateos parecen irse multiplicando con el paso de los años, declararse ateo no siempre es visto con buenos ojos en la sociedad. En los Estados Unidos, por ejemplo, el 1.6 por ciento de la población se dicen ateos. Sin embargo, este grupo expresa ser víctima de la discriminación.

Un estudio realizado en 2006 en el vecino país del norte, elaborado por investigadores de la Universidad de Minnesota, encuestó a dos mil familias sobre este tema. La investigación halló que los ateos son la minoría de la que más se recelaba, por encima de musulmanes, inmigrantes recientes, homosexuales o cualquier otro grupo.

Muchos de los encuestados asociaron el ateísmo con inmoralidad, comportamientos criminales, materialismo extremo y elitismo. No obstante, dicho estudio precisó que “los investigadores también encontraron que la aceptación o el rechazo de los ateos está relacionado no sólo con la religiosidad personal, sino también con la exposición del individuo a la diversidad, la educación y la orientación política, siendo los americanos con mayor nivel de educación y los de la costa este y oeste más tolerantes con los ateos que sus compatriotas del sur”.

Desde noviembre de 2010, existe en México una asociación civil denominada “Ateos y Librepensadores Mexicanos (AyLM)”. Tras obtener en la mencionada fecha su registro oficial, esta organización ha comenzado a agrupar a quienes se declaran no creyentes, con el fin de generar debates basados en la perspectiva científica.

Según  Jorge Traslosheros, especialista en religiones del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quienes dicen no creer en Dios o ser agnósticos en México, pertenecen de manera especial a círculos académicos e intelectuales y actualmente tienen los mecanismos de control cultural. “Son líderes de la comunicación y de opinión, políticos y académicos quienes se declaran como no creyentes y legitiman el discurso contra cualquier religión”, sentencia el científico.

Así que, en México ocurre lo que en el resto del mundo: ateos y agnósticos son personas con altos niveles de educación; y es entre la población menor a 40 años donde más se eleva el porcentaje de no creyentes. Seguramente el crecimiento de este grupo no será tan elevado en nuestro país, pero es previsible que la cifra continúe duplicándose con el paso de las décadas.

(vía e-consulta.com)

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