lunes, 23 de abril de 2012

"Martha Macy May Marlene", cine independiente sobre las sectas sin religión

El director estadounidense Sean Durkin. EFE/Archivo

El director estadounidense Sean Durkin. EFE/ArchivoEFE

Despojar a una secta de su sentido religioso es solo el aperitivo de la complejidad que Sean Durkin da a su retrato de estas comunidades en "Martha Macy May Marlene", escalofriante y sofisticado drama de la América profunda con el que debuta en el largometraje y descubre el talento de Elizabeth Olsen.

"Quise quitar la religión de la ecuación, porque sentí que cuando se habla de sectas enseguida se vincula a lo religioso y eso ni siquiera interesa al público", explica a Efe Sean Durkin la última revelación de Sundance, donde consiguió el premio al mejor director por esta inquietante película que se estrena el próximo viernes en España.

La secta en la que entra Martha, la protagonista de la película, evita todo ritual ceremonioso, todo aspecto agresivo. Con su apariencia ecológica, su modo de vida en contacto con la naturaleza y su vestuario inmaculado. Gente guapa liderada por el carismático John Hawkes y que, a priori, parece el sitio ideal en el que limpiarse de los excesos del frenesí urbano.

"Quería mostrar una carcasa amable y bucólica de esta secta y mostrar en ella gente de todo tipo de contexto económico y cultural. Pero que escondiera, desde luego, un terrible trasfondo", resume.

Así, "Martha Macy May Marlene" son los diferentes nombres que adopta una misma adolescente, interpretada por la hermana pequeña de las gemelas Mary Kate y Ashley Olsen, que pasa de adolescente conflictiva a presa de la secta, de vejada a pérfida, y cuyo rumbo de rebeldía acaba condenándola a la imposible reinserción.

"Todo empieza con un deseo tan humano como ser algo más amplio que simplemente uno mismo, una parroquia, un trabajo, una empresa... te hace sentir parte de algo, y es natural. Luego, las sectas sacian esa necesidad pero robándote poco a poco del poder de decisión", explica el director, en referencia a cómo esos nombres e identidades acaban anuladas entre sí.

Por este papel de múltiples caras, Olsen fue nominada a los premios Spirit del cine independiente y ganadora de los premios de las asociaciones de críticos de Vancouver, Phoenix, Ohio o Chicago y el festival de Gante (Bélgica), algo que le desmarca de la trayectoria de sus célebres hermanas.

"La encontré en un casting abierto. Quería una actriz desconocida, así que convocamos a 75 actrices de su edad. Pero cuando la vi a ella y lo distinta que era del resto, paré el proceso", explica Durkin.

"Martha Macy May Marlene", además de mostrar a la protagonista como una víctima de los abusos, despliega una segunda parte casi todavía más terrible, la de ese ser hiriente en el que se acaba convirtiendo con aquellos que se ofrecen a ayudarle.

"Para mí era muy importante mostrar a la protagonista como algo más que una víctima, incluso como una persona odiosa. Y cómo la culpa que genera en sus familiares, es el arma con el que ella se reinventa como maltratadora. Pero la culpa es un motor que, afortunadamente o desafortunadamente, se agota", explica el joven director.

Con esa violencia aséptica que remite inmediatamente a Michael Haneke -como él, asegura: "No me interesa la violencia, sino sus consecuencias emocionales"-, él prefiere vincular su cine a "Tres mujeres", de Robert Altman, o "La semilla del diablo", de Roman Polanski.

Y es que Durkin, que se zambulle sin complejos en la más absoluta de las atmósferas opresivas en su opera prima, no tiene miedo a mirarse en el espejo de los grandes.

"Tenía que hacer algo que me apasionara, aunque fuera complicado. Tenía que rodar una historia por la que sintiera un interés honesto. Y es tan difícil hacer una película, que creo que no te debe asustar embarcarte en algo demasiado ambicioso si tienes la oportunidad", concluye.

Mateo Sancho Cardiel

(vía publico.es)

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