viernes, 1 de febrero de 2013

Camino, la película que denuncia al OPUS DEI por su negocio santificando el morir con dolor, arrasa en los premios de cine GOYA

“Camino de amor y muerte”, la última película de Javier Fesser levantó la cólera de los integristas católicos que se movilizaron para hacer campaña con el fin de que la obra -cinematográfica- se diese el batacazo en taquilla. Por internet, fueron legión los enviados de la COPE que copiaban y pegaban el mismo argumento de foro en foro “es un rollo y una mierda de película, aburre, si a pesar de todo la quieres ver, consigue una copia pirata, no compres la entrada”.
Los integristas  católicos, fuertes de moral tras su éxito con la amenaza a las  empresas El Corte Inglés”, y “cervezas Heineken” para que retirasen su inversión publicitaria en la cadena de televisión “la Sexta“, se alegraron de que la película no triunfase en la taquilla  y se atribuyeron, con razón, parte del mérito en un año especialmente nefasto en cifras de recaudación para todo el cine español .

PREMIOS: “Camino” ha ganado los premios GOYA a la mejor película, dirección, guión original, elaborado por el director Javier Fesser; a la Mejor Actriz, Carmen Elías; al Mejor Actor de Reparto, Jordi Dauder, y a la Mejor Actriz Revelación, Nerea Camacho.Venía avalada por otros galardones: el Jose María Forqué, y el Sant Jordi entre otros.


LA PELÍCULA:  Es la historia de los penosos últimos días de la niña Alexia González-Barros, que murió tras una larga enfermedad debido a la cual tuvo que permanecer acostada soportando fuertes dolores durante meses.
La peculiaridad:e lla y su familia eran del OPUS DEI, facción integrista de la religión católica que ha tocado todas las cuerdas posibles con el fin de lograr su beatificación.

La niña, animada por su familia y asesores religiosos,  aceptó su enfermedad , el dolor y el sufrimiento y los consideró “una bendición” hasta el día de su muerte, según la historia oficial. Pero la película plantea la existencia de momentos que la propaganda integrista católica no nos cuenta. ¿Cómo no va a pensar una niña en disfrutar lo que podría tener por delante en caso de no estar condenada a morir por su enfermedad?  O qué beneficio han podido  obtener los fundamentalistas católicos del OPUS DEI usando su historia de dolor dulcificada para ser presentada como feliz mártir.

LA DENUNCIA QUE INDIGNÓ A LOS INTEGRISTAS DEL OPUS DEI:

Bajo algunos de vista, por un profundo lavado de cerebro. Pero, ¿utilizó el OPUS DEI a Alexia como icono de mártir para santificar el dolor y justificar la sumisión a sus postulados?

En la página web abierta por la causa de su beatificación se repite la letanía “¡Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras!”. Una frase que a algunos,  nos  parece aterradora.

Así cuentan sus últimos dias en la web del Opus Dei:

“A lo largo de su enfermedad, tuvo a su lado una estampa de la Virgen Milagrosa y procuraba que no le faltaran nunca flores frescas. Los sábados pedía a sus padres y hermanos que encargaran un ramo para la Capilla del hospital o clínica donde estaban.

Iba al encuentro de esa Madre queridísima, “que te quiere más de lo que yo te quiero –le decía su madre- aunque no puedo imaginarme que nadie te quiera más de lo que yo te quiero”.Alexia afirmaba, sin dudarlo: “Sí.

En los últimos días de su vida le decían que la Virgen le estaba preparando una cama blandita donde podría cambiar libremente de postura. Y, llena de dolores, desde su lecho duro y su inmovilidad absoluta, sonreía esperando ese feliz momento.

¿Era  fe  propia la de Alexia o alguien se aprovechó de su martirio haciéndole creer que sufrir y padecer dolor era un acto de generosidad que tendría su recompensa?. La misma pregunta se podría aplicar a la actitud de su familia. En ese momento ¿No merece la pena un tiempo de dolor a cambio de asegurar  la posterior vida eterna?

Es una película recomendable, no sólo para quienes pensamos que santificar el dolor y la injusticia, con la promesa de la espera de una “vida mejor después de la muerte si obedeces”, es una máxima más que ha utilizado la iglesia a lo largo de los siglos para conservar su poder bajo el prectexto de llamarlo “fe”.

La misma excusa, disfrazada de justicia coránica, que utilizan los integristas islamofascistas en los países donde tienen el poder hoy en día para justificar crímenes abobinables. Y que también sirve a algunos líderes para enviar sus ejércitos a “morir y matar por  la causa” cristofascista, o islamofascista, es indiferente.

No sólo es una película tan recomendable como vergonzosos son los bulos de los talibanes que, una vez más, se olvidaron del “no mentirás” para ocultar con falsedades sus posibles vergüenzas  sin haberla visto.

Hacer de esta denuncia una película ha sido un acto valiente que se merece, además de  por su calidad, pagar la entrada ahora que será reestrenada, o la compra y/o el alquiler del DVD.

(vía lasmalaslenguas.es)

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