viernes, 2 de mayo de 2014

Un experto libanés aboga por que el Islám se separe de la política

Rabat (EFE).- El experto libanés Fadi Daou destacó hoy en Rabat la necesidad de separar la política de la religión para alcanzar una verdadera ciudadanía y abogó por el diálogo islamo-cristiano en estos momentos de cambio en el mundo árabe.
Rabat (EFE).- El experto libanés Fadi Daou destacó hoy en Rabat la necesidad de separar la política de la religión para alcanzar una verdadera ciudadanía y abogó por el diálogo islamo-cristiano en estos momentos de cambio en el mundo árabe.
Daou, presidente de la Fundación Adyan (Religiones) de Beirut, dijo que espera que la separación entre "la política y la religión sea cada vez más fuerte para alcanzar una verdadera ciudadanía, ya que ésta no se conseguirá si la religión controla la vida política".
En un coloquio internacional bajo el título "Encuentro entre religiones, por una reanudación del diálogo islamo-cristiano", Daou comentó que hay musulmanes convencidos de que hay que llevar a cabo un proyecto político e ideológico.
Pero hay otros, como la Universidad de Al Azhar, que defienden que "el Islám no busca poder político y que el Estado debe ser civil", aseguró.
Este especialista hizo hincapié en el refuerzo del diálogo entre religiones para asumir la Historia y reconciliar la memoria hacia "una fraternidad responsable en la sociedad".
Daou dividió en tres grandes etapas este diálogo, y la primera la situó en la segunda mitad del siglo XX, en la que destacó el "rezo por la paz" delPapa Juan Pablo II junto a representantes de otras religiones, en 1986 en la Basílica de San Francisco de Asís.
La segunda etapa comenzó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y finalizó en 2011, años en los que el diálogo, dijo, fue impulsado por instancias musulmanas que se esforzaron en corregir la imagen del Islám marcada por el terrorismo.
Por último, la "primavera árabe" en 2011 cambió el punto de vista hacia un diálogo basado en la ciudadanía, pero la gran pregunta es si en los países en los que hubo revueltas todos pueden sentirse iguales y participar en la construcción de la sociedad.
"En lugar de primavera, hay que hablar de cambios en el mundo árabe que han traído cosas positivas, pero los conflictos todavía continúan. No se ha producido una primavera donde todo ha florecido", concluyó Daou.
(vía EFE Verde)

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