miércoles, 17 de septiembre de 2014

La aristocracia del más allá

(José Manuel Vidal).- Dicen que la muerte nos iguala. Y, seguramente, lo hará en el más allá. Pero, en el más acá sigue habiendo clases incluso después de muertos. Por ejemplo, Isidoro Álvarez goza del privilegio de ser enterrado "en sagrado", en la iglesia de San Ginés de la calle Arenal de Madrid, mientras el común de los mortales tiene que contentarse con un cementerio o un columbario. Y como él, otras 100 familias españolas tienen por herencia o han pagado el derecho a ser enterrados en templos.

Tras el Concilio Vaticano II, la Iglesia legisló sobre el tema y, en el Código de Derecho canónico de 1983, canon 1242, estipuló que "no deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice o de sepultar en su propia iglesia a los cardenales o a los obispos diocesanos, incluso eméritos".

Para los Areces, Loa Abelló, los Pardo Bazán, los Marichalar, los marqueses de Urquijo y un largo etcétera, sin embargo, no existe canon 1242. Sin ser obispos ni cardenales tienen el derecho a ser enterrados en templos, conventos y catedrales repartidos por toda España, en la mayoría de los casos después de haber contribuido a la Iglesia con cantidades que en ocasiones alcanzan los 140.000 euros.

Juntos constituyen una especie de aristócratas del más allá que incluye a la nobleza de sangre (reyes, condes, duques y marqueses), a miembros de la nobleza política y del dinero y a unos pocos representantes de la nobleza artística. Personalidades como Claudio Sánchez Albornoz, Manuel de Falla y José María Pemán están enterrados en las catedrales de Ávila, el primero, y de Cádiz, el segundo y el tercero, por gracias especiales concedidas por los respectivos obispos. Pero, a diferencia de lo que ocurre con los nobles, el privilegio no alcanza a sus familias. Para los otros, los que nacieron con ese derecho o pagaron por él, sí se extiende a sus parientes.

Enterramientos privilegiados en sagrado los hay en toda España, pero proliferan especialmente en Madrid. La archidiócesis madrileña cuenta con al menos cuatro criptas de este tipo. En pleno centro de Madrid, la cripta de San Ginés, en la calle Arenal, dispone de 500 sepulturas, todas ellas vendidas a comienzos de los años 70, por 25.000 pesetas. Pero o bien la gente sencilla no tenía los 5.000 duros o las sepulturas se reservaron para la gente pudiente, porque el caso es que allí están los panteones de la familia Areces, Koplowitz y Abelló, entre otras. La de la iglesia de San Martín, de reciente creación, dispone de columbarios que se venden por el módico precio de 50.000 euros.

La parroquia de La Concepción de la calle de Goya, en Madrid, consta de un templo neogótico que se terminó de edificar en 1914 y una cripta, con 36 capillas funerarias, que se dieron a las familias de la nobleza madrileña que ayudaron a construir el templo. Por ejemplo, la familia Pardo Bazán.

El colmo de la especulación inmobiliario-funeraria se alcanza en lacripta de la catedral de La Almudena de Madrid, donde ya se han vendido unas casi todas las tumbas y cientos de columbarios. Las sepulturas cuestan más de 120.000 euros y los sarcófagos, en torno a los 75.000 euros. Además de las sepulturas del suelo, la cripta de La Almudena tiene 21 capillas funerarias, propiedad entre otros de los marqueses de Cubas y de Fontalba, de los marqueses de Urquijo, de los marqueses de San Juan, de los condes de Santa María de Sisla, de los condes de San Esteban de Cañongo, de los marqueses de Maltrana o de los condes de Bustorredondo. Son los muertos de primera.

En total son casi un centenar las familias españolas con derecho a ser enterradas en catedrales, iglesias, monasterios o templos de toda España. La mayoría mantiene títulos nobiliarios con abolengo, aunque también figuran en la lista algunos de los apellidos más ilustres de la clase industrial y financiera. Madrid es una de las diócesis con más ejemplos.

Éstos son algunos de los privilegiados de la capital:

Duques de Alba.
Familia de Ramón Areces.
Familia Koplowitz.
Familia Abelló.
Familia Pardo Bazán.
Familia Pallarés González.
Familia Martí Prats y Colás Eguía.
Familia Alonso de Santeiro Aspuru.
Marqueses de Cubas y de Fontalba.
Marqueses de Urquijo.
Familia Trueba Barquín.
Familia Soto y Alba.
Familia Peña Boeuf.
Marqueses de San Juan.
Familias Lanuza, Yravedra y Figueroa.
Familias Bernáldez, Robador y Noriega.
Condes de Santa María de Sisla.
Condes de San Esteban de Cañongo.
Familias Jiménez de Galanes, Muñoz y Salinas Barroso.
Familia Tejada Espínola.
Familia Trobo.
Familia García Diego.
Marqueses de Maltrana.
Condes de Bustorredondo.

La nómina, sin embargo, se extiendepor toda la geografía nacional desde Santiago de Compostela hasta Jaén. Los privilegios se extienden tanto por las islas Baleares como por las Canarias. A los aristócratas del más allá madrileños se deben añadir, entre otros, los siguientes:

Marquesa de Medina Sidonia (Canarias).
Condes de Saavedra (Murcia).
Familia Verí (Mallorca).
Familia Morrel (Mallorca).
Condes de Ayamans (Mallorca).
Familia Gil Albarellos (La Rioja).
Familia del Barón de Velasco (Arjona, Jaén).
Duquesa de San Pedro (Granada).
Familia Marichalar (Soria).
Duques de Osuna (Sevilla).
Familia Benjumea (Sevilla).
Marqués de Lozoya (Segovia).
Marqueses de Alburquerque (Segovia).
Marquesa de Almarza (Salamanca).
Herederos de Doña María la Brava (Salamanca).
Duquesa de Suárez (Ávila).
Condes de Romanones (Sigüenza).
Familiares de los Borbones (Sanlúcar de Barrameda).
Duques de Medina Sidonia (Sanlúcar de Barrameda).
Duques de Maqueda (Torrijos).
Condes de Fuensalida (Toledo).
Duques de Medinaceli (Toledo).
Familia Rivero de Aguilar (Santiago).
Marqueses de Santa Cruz de Ribadulla (Santiago).

(via periodistadigital.com)

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