martes, 16 de junio de 2015

La religión evangélica se imparte en nueve centros de la provincia

Son los otros profesores de religión. Una franca minoría, tanto por su número como por el del volumen de alumnos que atienden. Nueve centros educativos de la provincia ofrecen la opción de Religión evangélica, siempre con el debate de fondo sobre la oportunidad de que la religión, sea cual sea su credo, forme parte del currículo de las escuelas.
Los responsables de esas clases evangélicas son nueves profesores, que tienen a su cargo 221 estudiantes.
Las comunidades gitanas aportan el total de los alumnos de estas aulas, que se ubican en los colegios Terras de Maside, Mariñamansa, Manuel Sueiro, Princesa de España, Rosalía de Castro y Carlos Casares y en los institutos Taboada Chivite, Cidade de Antioquía y Lagoa de Antela.
En cualquiera de ellos constituyen grupos minoritarios, situación que cobra mayor visibilidad en el conjunto de toda la provincia.
De 30.764 estudiantes de Infantil a Bachillerato, 22.758 han escogido este curso cursar Religión católica. 7.642, la alternativa de Atención educativa. 221, Religión evangélica y 143, Historia e cultura das relixións.
Para impartir Religión católica, la Xunta mantiene a 88 profesores; para la evangélica, 5, cifra que se eleva a 39 en el conjunto de Galicia.
El número más elevado de alumnos de Religión, sea cual sea el culto, se registra en Educación Primaria: 10.858 niños ourensanos de 6 a 12 años estudian la católica y 138, la evangélica. Casi 2.000 han escogido Atención educativa. En la ESO, el giro es visible, reduciéndose casi a la mitad los alumnos de Católica: 5.511; en Evangélica la cifra se queda en 45. Además, 2.854 prefieren Atención educativa y 143, Historia e cultura das relixións.
En el nivel de Bachillerato, el volumen de alumnos se reduce en términos generales y, consecuentemente, también en la elección de optativas religiosas. Solo un estudiante cursa este año Evangélica, mientras que Católica y Atención educativa se reparten el global en las edades superiores con bastante equidad: 1.527 y 1.483 estudiantes de primero y segundo de Bachillerato.
Entre los más pequeños, los alumnos de Educación Infantil, 4.837 familias han decidido que sus hijos reciban clases de Religión católica y 37, de Evangélica. 1.229 han optado por mantenerlos al margen de la formación religiosa en el colegio durante el curso 2014-15.
En el régimen de enseñanza de adultos, referido al nivel de Bachillerato, la Religión evangélica no tiene alumnos y la Católica, 25. Del total, 111 matriculados han preferido la opción de Atención educativa.
La comarca de A Limia reúne a buena parte de los musulmanes que residen en la provincia. Su presencia es casi siempre visible en los centros educativos de primaria y secundaria de la zona, pero su elección religiosa no tiene repercusión en la organización docente.
El colegio Rosalía de Castro, de Xinzo, tiene más de 20 alumnos marroquíes de religión musulmana pero, comenta su director, nunca hicieron ninguna petición para recibir clases de su religión. Ese tipo de formación, apunta, la reciben en el entorno familiar y en el seno de su comunidad religiosa.
No sucede lo mismo con los evangélicos. En este mismo centro están matriculados alrededor de 16 y en el vecino instituto Lagoa de Antela estudian poco más de 10. En este caso, son atendidos por un profesor compartido con el resto de los colegios de la zona, el Carlos Casares, el Rosalía de Castro y el instituto Lagoa de Antela.

En el ámbito educativo, apuntan algunos directores, uno de los puntos objeto de debate, más allá de la cuestión de fondo, es si puede considerarse discriminatorio que se ponga a disposición de grupos tan reducidos como los alumnos de Religión evangélica un profesor mientras para otras materias optativas se fija un número mínimo de estudiantes para mantener su oferta en el catálogo de asignaturas.

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