sábado, 6 de junio de 2015

Lambruschini: “Hay dos motivos determinantes de la violencia de género: la religión y el capital”

7Luego de las multitudinarias manifestaciones contra el feminicidio que tuvieron lugar en todo el país bajo consigna #NiUnaMenos, sigue siendo necesario destacar dos motivos determinantes de la violencia de género: la religión y el capital. Por Gustavo Lambruschini, para AIM.

Si bien no han estado del todo ausentes en la reciente y masiva movilización ciudadana en contra del feminicidio -que fue convocada por atrevidas periodistas con la consigna desafiante al patriarcado ni una menos- hay dos motivos determinantes de este crimen y de las violencias sistémicas contra las mujeres que no se han destacado como merecen.

Por una parte, es necesario incluir y computar como violencia contra las mujeres las muertes de quienes son coaccionadas por el Estado y las religiones (con el protagonismo de la Iglesia Católica) a abortar de manera clandestina e ilegal. Los registros estatales que no las consignan, son completamente ideológicos y falsos. Es necesario incluir estas muertes injustas en un indispensable concepto ampliado de feminicidio. Los culpables y cómplices de estos crímenes son el Estado patriarcal y güelfo, y las religiones monoteístas patriarcales del libro (judaísmo, cristianismo, islamismo) que extorsionan al Estado de facto y obstaculizan la realización de la Idea de un Estado de Derecho. No es una casualidad que los mayores índices de feminicidio se produzcan en los países que padecen la superstición religiosa, esto es, en los países islámicos y en América Latina, región donde predomina la religión católica, una religión no menos sexista, tradicional e ideológicamente enemiga de las mujeres. Las religiones, con la complicidad del Estado, al considerar a las mujeres inferiores y parte del patrimonio de los varones, son una de las causas de los feminicidios y de la violencia de género. No es una casualidad que sus agresores violentos sean mayoritariamente sus parejas o exparejas y aun sus parientes. Se confirma una vez más la ideología del patriarcado, sancionada por las religiones, que sigue considerando a las mujeres como una pertenencia de los varones, una posesión patrimonial que habilita a que se pueda seguir diciendo a esta altura de la civilización “mi mujer” o “la mujer de“. En este contexto debe ser juzgada la no por reciente, menos firme alianza de la Presidente de la Nación con el Papa, tantas veces confirmada desde que dejara de ser arzobispo de Buenos Aires para transformarse en Obispo de Roma.

Por otra parte, es un motivo sustantivo de feminicidio y de violencia de género, la así llamada  industria de la vagina: los múltiples negocios que hace el capitalismo con las oportunidades mercantiles que le brinda en bandeja el patriarcado preexistente y hegemónico (una de las manifestaciones más descarnadas la industria de la vagina es precisamente el negocio de la trata de personas). En este contexto, es necesario destacar productos de la industria de la cultura del capitalismo tardío como Gran Hermano y, sobre todo, Tinelli y todos sus numerosos satélites, en los cuales las mujeres y el ideal femenino son presentados como un mero cuerpo, como una cosa u objeto sexual cortado al talle del deseo masculino construido por el patriarcado. Prostitutas, bailarinas, vedettes, modelos, “botineras”, “gatos”, “periodistas glamorosas”, etc. son exhibidas como arquetipos e ideales femeninos: oferta de carne venal para el mercado patriarcal de los machos. La reducción de la mujer y del ideal femenino a ser-cuerpo y la negación de considerar a las mujeres auténticos sujetos morales, es decir, seres-humanos, es una inmoralidad promovida sobre todo y en este caso por el capitalismo impuesto por el Estado de clase.

Es de esperar que en las sucesivas movilizaciones contra el feminicidio y la violencia de género, estos dos motivos sean lúcidamente enunciados, como es habitual, por otra parte, en los Encuentros Mujeres que se vienen produciendo en el país anualmente.

* Gustavo Lambruschini, titular de las cátedras de Filosofía del Derecho y Filosofía Política, en la carrera de Filosofía de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader).

(Via aimdigital.com.ar)