viernes, 17 de julio de 2015

En Moscú, la multiplicación de nuevas iglesias crea cierta resistencia

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Gabrielle TETRAULT-FARBER | AFP

En Moscú, ciudad donde se expanden y se valoran los espacios verdes, cientos de habitantes tomaron la defensa de parques públicos frente a lo que consideran una apropiación ilegal de terrenos en favor de la poderosa Iglesia ortodoxa.

Dimitri Fedotov, un ingeniero que reside cerca del parque Torfianka, en el norte de Moscú, se unió la semana pasada a un grupo de manifestantes que protesta desde mediados de junio contra el proyecto de construir una capilla en este parque.

"La ley prohíbe construir en los parques públicos. Pero la Iglesia va más allá y acapara los espacios verdes sin consulta alguna. Todo porque las autoridades consideran que lo que hace la Iglesia no puede ser malo", se indignó el joven de 28 años.

"La capilla hará del parque un lugar más limpio porque la gente se comportará de manera más civilizada", consideró el cabecilla de los partidarios de la construcción, Andrei Kormujín, que considera que los opositores del proyecto son agentes de un complot que prepara una sublevación orquestada por Occidente.

Las obras ya fueron interrumpidas el mes pasado, después de que los dos bandos llegaran a las manos.

- Una influencia creciente -

La Iglesia ortodoxa rusa salió traumatizada de la época soviética, después de más de 70 años de persecuciones, en los que se destruyeron varios edificios religiosos o se transformaron en edificios administrativos.

Pero según las cifras adelantadas por el clero, más de 23,000 iglesias que habían sido demolidas o abandonadas durante el periodo de la Unión Soviética se reconstruyeron en los últimos dos decenios.

Además, la influencia de la Iglesia, especialmente en las esferas del Estado, aumentó de forma espectacular bajo la presidencia de Vladimir Putin, que aprobó durante su primer mandato restituir al clero ortodoxo sus bienes confiscados por los comunistas.

La Iglesia ortodoxa tiene ahora un lugar prominente en el debate público y su jefe, el patriarca Kiril, ya no duda en opinar de manera habitual sobre la política del gobierno, desdibujando aún más las líneas entre la Iglesia y el Estado.

En 2013, los diputados rusos hasta adoptaron una controvertida ley que castiga "el insulto a los sentimientos religiosos de los creyentes".

- Renacimiento de la religión -

"La Iglesia no ejerce sólo un rol espiritual en la vida de la gente. Se ha convertido en una institución política y económica poderosa en la Rusia de hoy", opinó el abogado Anatoli Ptchelintsev, igualmente miembro del comité parlamentario sobre las organizaciones religiosas.

Según un sondeo de 2013 del centro independiente Levada, sólo una cuarta parte de los rusos cree que la Iglesia ortodoxa juega un rol demasiado importante en la sociedad, contra un 48% que considera que su papel no es excesivo.

Pero otra encuesta manifestó que a pesar de un renacimiento general del sentimiento religioso entre la población, sólo un 14% de los rusos va al menos una vez al mes a la iglesia.

"Las iglesias de Moscú no están nunca llenas, ni siquiera durante las fiestas religiosas. La población no entiende por qué se deben construir más iglesias", afirmó Ptchelinstev.

En lo que concierne a la capilla del parque Torfianka, un tribunal deberá decidir sobre su destino a lo largo de este mes de julio.

(vía elperiodicodemexico.com)