martes, 3 de enero de 2012

Iowa pone a prueba el voto religioso

El influyente electorado evangélico duda entre votar con la fe o con el bolsillo

Marc Bassets | Sioux City (Iowa)

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Es un paisaje desolado, en medio de los campos de maíz del oeste de Iowa. Un camino de tierra conduce a un edificio imponente. Es la megaiglesia Cornerstone World Outreach, donde la familia Gordon –tres generaciones de pastores– lleva años viendo desfilar a candidatos en busca de su respaldo. A veces la alta política también se fragua en lugares como este.

El domingo, minutos antes de comenzar el primer servicio religioso del año, Cary Gordon desgranó algunas de las ideas que le han llevado a ser uno de los pastores más influyentes de este estado. Por ejemplo, que Estados Unidos debería limitar los derechos políticos de los ateos y prohibirles ocupar un cargo público.

"Creo que el ateísmo es peligroso. Si miramos los dos últimos siglos, la mayoría de genocidios y de maldades más perversas, como la Segunda Guerra Mundial, el nazismo y los fascismos, tiene su raíz en un secularismo y un humanismo sin Dios que es oscuro y feo", dijo.

Según Gordon, "la filosofía política (del presidente Barack Obama) representa una violación de la fe ortodoxa crisitiana. Es pro aborto, y esto es un mal, un asesinato. Es pro homosexualidad, un pecado carnal prohibido desde hace miles de años por las Escrituras. Y redefiniría el matrimonio, lo que supone una violación de la ley natural", explicó.

Y argumentó que, a menos que uno sea un ignorante, es imposible ser demócrata en Estados Unidos y a la vez ser un buen cristiano: "El programa del Partido Demócrata es una violación obstinada de los principios bíblicos".

Después, en el sermón de Año Nuevo, su padre, el pastor sénior Larry Gordon, dijo a los fieles: "Dios nos habla siempre pero estamos tan ocupados, tan distraídos, que a veces no escuchamos. El 11-S –dijo más tarde– hubo quienes escucharon la voz de Dios y ahora viven. Tres mil no la escucharon y murieron".

Para el visitante europeo, estas ideas pueden resultar exóticas, primitivas. Pero aquí, en una de las regiones más cristianas del Medio Oeste, aspira a ocupar un lugar central en la plaza pública.

Hace unas semanas Cary Gordon declaró su apoyo al ex senador por Pensilvania Rick Santorum en la nominación para las presidenciales de noviembre. Y aquel día Santorum, el nuevo hombre de moda de la carrera presidencial del Partido Republicano, se declaró "honrado de contar con un defensor inquebrantable de los valores tradicionales americanos".

Iowa pondrá hoy a prueba la influencia del fundamentalismo cristiano en la política de Estados Unidos. Los caucus o asambleas electivas, que inauguran el proceso para elegir al candidato republicano frente al presidente, Barack Obama, servirán para medir el peso en la derecha estadounidense de líderes religiosos como el pentacostal Gordon.

Los denominados evangélicos, que defienden una lectura literal de la Biblia, representan en Iowa en torno a la mitad de los electores republicanos. En el 2008 dieron la victoria en este estado al pastor bautista y ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee. Ahora está menos claro que lo logren.

Tres candidatos buscan al votante religioso: además de Rick Santorum, el gobernador de Texas Rick Perry y la congresista de Minnesota Michele Bachmann. El peligro es la división del voto. Pero el reciente ascenso en los sondeos de Santorum –católico y, sin embargo, favorito de quienes privilegian los valores cristianos por encima de la economía– ha devuelto la esperanza a líderes como Gordon, o Bob Vander Plaats, jefe de una organización pro familia que también apoya a Santorum.

Los métodos del lobby religioso son diversos. Vander Plaats exige a los candidatos en Iowa que firmen una documento que les compromete a defender el matrimonio tradicional. Gordon encabezó una campaña para destituir a tres jueces del Tribunal Supremo de Iowa que habían aprobado las bodas gais.

El temor de los líderes evangélicos es que Mitt Romney, favorito para la nominación, se imponga en los caucus y demuestre que, incluso entre los cristianos fundamentalistas de Iowa, el bolsillo –la competencia a la hora de afrontar el paro y la crisis– cuente más que la religión. Romney, ex gobernador de Massachusetts, es mormón, lo que para algunos evangélicos constituye une herejía.

No para Cary Gordon. Su queja es que es un conservador poco fiable. "Mi problema con Romney es su fe –ironiza–. Pero porque no se adhiere a ella. Si fuese un mejor mormón nunca habría defendido el matrimonio gay ni habría defendido el derecho al aborto para después cambiar de opinión".

Una derrota del voto religioso aquí se interpretaría como un paso más en el lento declive de este segmento de votantes en todo el país, tras lograr una influencia notable en la década pasada con la Administración Bush. Si no vencen ni en la conservadora Iowa... En las últimas décadas, los evangélicos han sido una clientela fiel del Partido Republicano, junto a los conservadores fiscales y los más preocupados por cuestiones de seguridad nacional.

Una victoria de Romney –un pragmático que ahora ha derechizado su discurso pero hace unos años llegó a definirse como republicano "progresista"– hoy asestaría un golpe a los sectores más radicales y populistas.

El viernes, en un encuentro con votantes en un restaurante de Marshalltown, una ciudad en el centro de Iowa, Santorum contrapuso los "valores bíblicos" frente a la amenaza de los "valores seculares". Y expuso algunas teorías que en su opinión reafirman la centralidad del matrimonio para nuestra civilización.

La población encarcelada en Estados Unidos, según sus datos, no ha dejado de subir mientras la tasa de matrimonios bajaba. "Al tiempo que la familia se desintegra, tenemos que construir más prisiones. Si la familia sigue desintegrándose, tendremos que seguir construyendo prisiones", afirmó. "La vasta mayoría de personas encarceladas no tuvieron un padre".

–Si es presidente, ¿tendría a un ateo en su Administración? –le preguntamos.

Santorum se rió y respondió: "A quienes contrato no les pregunto por su religión".

(vía lavanguardia.com)

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