miércoles, 27 de febrero de 2013

Botsuana 'debate' si la homosexualidad es demoniaca

Pantalla de la página web Legabibo, a favor de los derechos de los gays en Botsuana..

Pantalla de la página web Legabibo, a favor de los derechos de los gays en Botsuana..

Javier Brandoli | Maputo

En al menos 37 países de África la homosexualidad es considerada ilegal y perseguible penalmente. Un eterno debate, el de los derechos de los gays y lesbianas, que está levantando una enorme polvareda en el considerado país modelo en funcionamiento democrático del África subsahariana, Botsuana.

El activista Caine Youngman, fundador de un grupo de gays, lesbianas y bisexuales en Botsuana (Legabibo), presentó en 2009 una demanda contra el Gobierno que le negó el registro de su asociación. Su cometido vulnera una ley anti sodomía y homosexualidad que puede conllevar hasta cinco años de cárcel en el país. Una pena mínima si se compara con otros estados africanos en los que se condena a pena de muerte o cadena perpetua.

El caso ha llegado ahora a los tribunales que han ido recopilando toda la información y que tendrán que decidir si, como dicen representantes religiosos, "los homosexuales son hijos del demonio".

La demanda está removiendo todas las grandes estancias del país. Los demandantes cuentan con el apoyo del ex presidente de Botsusna, Festus Mogae, que ya en 2011 declaró en una entrevista en la BBC que "no hay que tratar a los homosexuales como criminales". Eso sí, para que no haya confusiones, aclaró que "no entiendo la homosexualidad, yo soy heterosexual. Miro a las mujeres, no a los hombres, pero hay hombres que miran a otros hombres y que son también ciudadanos".

Apoyo inamovible

En la actualidad, su apoyo sigue inamovible, lo que le ha llevado a una campaña internacional junto al ex presidente de Zambia, Kenneth Kaunda, en la que pide la abolición de todas las leyes anti gays en África. Ambos lideran grupos y programas de lucha contra el HIV y mantienen que "la criminalización de la homosexualidad hace que los hombres no vayan a recibir los tratamientos antirretrovirales y el Sida se extienda con mayor velocidad". En Botsuana, uno de cada cuatro adultos está infectado con el virus.

Por último, Mogae ha reconocido que en los 10 años que estuvo al frente del Gobierno pensó en abolir en Botsuana la norma que pena la homosexualidad pero "es un nido de avispas ese tema. Lo cierto es que no estaba dispuesto a perder las elecciones por defender a los gays. La mayoría del pueblo está en contra de la homosexualidad, primero hay que convencerlos a ellos".

Pero esos grupos de los que habla el ex presidente ya han sacado las uñas ante una demanda judicial que pudiera modificar el ámbito legal. El parlamentario Pono Moatlhodi ha encabezado la revuelta contra los gays y lesbianas. "La homosexualidad es demoniaca, es el mal. No hay que dejarlos vivir. No tiene cabida en África". Un argumento repetido por otros líderes africanos, como el sátrapa Robert Mugabe, que en su cruzada constante contra los gays siempre señala que "es un invento de occidente. No hay homosexuales por naturaleza en África".

El jefe de la Confraternidad Evangélica de Botsuana, Biggie Butale, ha declarado que "nuestra nación ha hecho bien en mantener la ley, es inaceptable y debemos resistirnos a que haya matrimonios homosexuales aquí".

Por su parte, el actual presidente, Ian Khama, ha decidido posicionarse en un complicado punto medio, en este acalorado debate en el país más tranquilo de África, con una frase que ha dejado a muchos perplejos: "Yo no tengo nada contra los homosexuales siempre y cuando hagan sus cosas con la puerta cerrada".

(vía elmundo.es)

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