viernes, 4 de octubre de 2013

El profesor de religión mató y descuartizó a su hermano porque quería que se marchara de la casa

El titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Palma de Mallorca, Manuel Penalva, ha acordado este martes 2 de octubre el ingreso en prisión provisional sin fianza de Diego Galeote, un profesor de religión que mató a martillazos y descuartizó a su hermano Víctor hace ahora tres semanas en su vivienda de la palmesana calle Pere Llobera, y que se entregó a la Policía el lunes 30 de septiembre de madrugada incapaz de soportar más la angustiosa situación.

LO HABÍA ACOGIDO EN SU CASA

Galeote, de 38 años y conocido por los vecinos de la zona de Pere Garau donde ocurrieron los hechos como una persona afable y de recta conducta, ha narrado ante el juez que en la tarde de autos, hace 20 días, decidió echar del domicilio a su hermano pequeño, de 31 años, toda vez que ya llevaba un año en ella y las desavenencias eran continuas.

En su relato afirma que su madre había echado a éste del hogar familiar y que, en principio, habían decidido que se quedaría sólo unos días, aunque la estancia se fue alargando en medio de un tenso ambiente que día a día iba creciendo de tono sobre todo por temas económicos (Víctor trabajaba como vigilante en un garaje cercano al domicilio).

Galeote, profesor de religión en un colegio de la mallorquina localidad de Porreres, se había separado de su mujer hacía un año y medio, y tenía a intervalos el cuidado de la niña de ambos, situación que le preocupaba sobremanera ya que, tras el crimen y haber descuartizado su hermano metiendo los trozos del cadáver en dos frigoríficos ubicados en la cocina de su casa, tenía miedo de que la pequeña los descubriera.

LLAMADA AL CERRAJERO

El día del suceso, que se supone fue hace unos 20 días, la discusión alcanzó entre ambos su punto más álgido, ya que Diego le dijo que tenía cinco minutos para marcharse. El aludido entró en cólera y, según siempre la versión del ahora encarcelado, agarró un martillo e intentó atacarle cuando ya marcaba el número de un cerrajero para que cambiara las cerraduras de la casa, e impedirle así la entrada.

Fue en ese momento cuando le arrebató al arma y, cegado por la ira, le golpeó repetidas veces en la cabeza rematándole en el suelo.
Acto seguido, y con la ayuda de un serrucho, seccionó el cadáver y lo metió en un congelador para, más tarde, salir a comprar otro y hacer lo propio con los demás restos que quedaban.

SE ENTREGÓ

Con el paso de los días se fue yendo abajo, y terminó por confesarle a su cuñada lo ocurrido, aunque a las pocas horas decidía entregarse en Comisaría.
La autopsia del cadáver se llevará a cabo este martes 2 de octubre, toda vez que los restos estaban hasta ahora tan congelados que hacían inviable la misma.

(Via periodismodigital.org)

No hay comentarios: