jueves, 2 de enero de 2014

Polemizan en Libano por apoyar divorcios

IRENE SAVIO/CORRESPONSAL

El patriarca católico maronita de Líbano, Bechara Butros al-Rahi, está suscitando agitación en su país y preocupación en El Vaticano.

La razón es que Butros al-Rahi, quien está a cargo del principal rito católico en el país de Medio Oriente, tachó de "pecadores" a un grupo que ayuda a parejas casadas por la Iglesia a hacer apostasía y cambiar de religión para poder separarse.

Líbano es un Estado confesional donde los matrimonios se dan en el márgen de la religión. Algunas confesiones permiten el divorcio, otras no.

"Les pedimos que dejen de cometer este pecado a cambio de un fajo de dinero", afirmó Butros al-Rahi, al pedir además que los tribunales eclesiásticos castiguen a los involucrados en este presunto negocio.

"Todo abogado que ayude a parejas casadas que quieren convertirse, con el objetivo de conseguir un divorcio, será alejado de los tribunales religiosos", amenazó el maronita, quien no es la primera vez que está en la mira por su rígida dialéctica y sus polémicas posiciones.

El prelado se expresó así en una intervención que pronunció delante de una delegación de letrados libaneses, luego que George Massouh, director del centro de estudios cristiano-musulmanes de la Universidad de Balamand, denunciara al presunto grupo de abogados pro-divorcistas.

"Si un hombre y su esposa tienen problemas, el procedimiento prevé que soliciten la abertura de una documento de anulación, lo cual lleva tiempo; por eso, una mafia de obispos, curas y abogados colaboran y los ayudan, a cambio de dinero, para que se conviertan a una secta y se divorcien", dijo Massouh.
"Estas prácticas afectan a ambas confesiones (cristiana y musulmana)".

Esto se debe a que algunas confesiones cristianas y algunas musulmanas permiten el divorcio, diferencia de lo que ocurre con los católicos maronitas.
"Se dice que existe una lista de precios para cambiar confesión cristiana en 10 minutos. Por eso el patriarca ha sido durísimo con esta gentuza", arguyó por su parte el fiscal maronita ante la Santa Sede, François Eid.

Sin matrimonios civiles

Pero el problema remite, en primera instancia, a que Líbano es un Estado confesional, que no permite las uniones civiles en su territorio, sino que deja este trámite en manos de las religiones mayoritarias en el país.

De hecho, y a pesar de que desde los años 50 numerosas organizaciones presentan proyecto tras proyecto para permitir esta tipología de matrimonios en el país, toda iniciativa hasta ahora fracasó o cayó en el cajón del olvido.

El último intento se llevó a cabo en marzo de 2011, cuando la Asociación Libanesa para los Derechos Civiles (Chaml) y 14 ONGs enviaron una propuesta de ley al Parlamento libanés para permitir las uniones civiles y las interconfesionales entre personas de diferente religión. Sin embargo, ésta nunca fue debatida.

Trece años antes, en 1998, lo había intentado hasta el entonces Presidente del país, Elias Hrawi. Él había presentado una propuesta al Parlamento pero el bloque liderado por el suní Rafic Hariri la bloqueó, respaldado también por el apoyo de los cristianos.

"Nos obligan a convertirnos, no nos dejan alternativas", explicó Natalie Ayoub, una cristiana libanesa a la que le solicitaron 25 mil dólares para su conversión y su divorcio.

"Lamentablemente no tengo dinero para pagar el sacerdote y el abogado (...) si no, lo hubiera hecho", dijo, según declaraciones recogidas por el Daily Star, uno de los principales diarios de habla inglesa de Líbano.

(vía am.com.mx)

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