domingo, 17 de agosto de 2014

Huyen millones por conflictos religiosos

Hace unas pocas semanas, en la ciudad iraquí de Mosul había 50 mil cristianos y en la de Sinjar más de 30 mil yazidíes, pero ahora en ambos sitios no quedan más que unas pocas familias que también buscan irse.

Este éxodo se debe al avance de la organización yihadista Estado Islámico (IS, en sus siglas en inglés), que desde junio ha lanzado una ofensiva que ha sumido a Irak en el caos.

No obstante, el caso de Mosul no sirve únicamente de ejemplo de la enésima lucha por el poder en la región, sino también de la brutalidad que encarna la persecución religiosa, una plaga que afecta de diferentes formas a 5 mil millones de personas en el mundo (el equivalente a tres cuartos de la población mundial) y va en aumento.

Lo subrayan el análisis y los datos del último informe de Pew Research Center's Forum on Religion and Public Life de Washington, aunque son muchas las fuentes que van en esa dirección.

De acuerdo con recientes datos difundidos por Silvano Tomani, el representante del Vaticano ante la ONU, entre el 2003 y el 2010 los ataques contra cristianos en África han aumentado un 309 por ciento.

De igual forma, otro informe, el del centro David Barret (EU), calcula que en el 2012 fueron asesinados por su fe 105 mil cristianos, aproximadamente uno cada cinco minutos.

En el documento se analiza que entre el 15 y el 20 por ciento perdieron la vida a manos de islamistas radicales, mientras que otro 50 por ciento por conflictos entre clanes tribales.

Famoso es, por ejemplo, el caso de las iglesias coptas que fueron quemadas en agosto 2013 en Egipto después de que la comunidad cristiana fuera acusada por radicales de haber apoyado el golpe de Estado contra el Presidente islamista Mohamed Morsi.

Asimismo, también muy conocidas son las imágenes de los cristianos crucificados en Siria, donde también operan los islamistas radicales de IS.

En Nigeria, una secta con apenas mil miembros, los Boko Aram, está provocando el desplazamiento de millones de personas cristianas en un país de 110 millones de habitantes donde el 10 por ciento son católicos y el 45 por ciento protestantes.

Pero la persecución no se limita únicamente a los cristianos.

El pasado 10 de agosto, el Gobierno de Irak acusó a los fundamentalistas del IS de la masacre de 500 yazidíes, seguidores de un culto preislámico y llamados adoradores del Diablo por los sufíes extremistas. Algunos de estos yazidíes fueron enterrados vivos, según las autoridades.

Lejos de Irak, en Sri Lanka, la organización budista radical Boku Baka Sena (Fuerza Budista) arremete contra todas las otras minorías religiosas.

En la India y Bangladesh, los musulmanes queman los templos de los hindús.

En Birmania, en marzo de 2013, 12 mil musulmanes tuvieron que huir en una noche de sus casas en Yangon, la ciudad más grande del país.

Otro caso más es el de Corea del norte.

En este país, cualquiera que no se diga seguidor de la religión del Juche, que exige el culto al Líder Supremo Kim Jong-un, a su padre y a su abuelo, es condenado a muerte o a ir a campos de concentración.

"El 75 por ciento de la población mundial todavía vive en países en los que no se respeta la libertad religiosa", recalcó hace dos semanas el Secretario de Estado de EU, John Kerry, al presentar el Informe Internacional sobre la Libertad Religiosa que compila anualmente el Departamento de Estado.

"En 2013, el mundo presenció el más impactante traslado de comunidades religiosas de los últimos tiempos. En casi todos los rincones del mundo, millones de cristianos, hindúes, musulmanes y otros dejaron sus hogares", rezaba el inicio de ese documento.

Según las cifras y estudios del Centro Pew Research, entre las razones de esta situación está que, en muchos países, han aumentado las restricciones para que una persona se convierta de una religión a otra.

Además, se castigan cada vez más los actos de proselitismo de las religiones minoritarias.

Y, a la par, también ha aumentado el hostigamiento contra mujeres de confesiones minoritarias y la intromisión de los Estados y otras organizaciones en asuntos religiosos.

"Actualmente hay más persecuciones que en los primeros años después de Cristo", dijo, en esta línea, el Cardenal suizo Kurt Koch.

"Es una vergüenza para la comunidad internacional", afirmó el patriarca sirio-católico de Mosul, Ignace Joseph III Yunan, a quien IS ya le ha quemado la casa y la biblioteca.

(Via am.com.mx)

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